La comunidad boliviana de Comodoro Rivadavia volvió a abrazarse en el dolor. Esta vez, para despedir a Wilder Salazar, el almacenero de 40 años que fue atacado a tiros, estuvo varios días internado y finalmente falleció el sábado pasado.
Desde la Comunidad Tinkunaku de Comodoro Rivadavia se expresaron con un mensaje claro: unidad, acompañamiento y un pedido firme de justicia.

Este lunes, a las 14, el punto de encuentro fue el Cementerio Oeste de Comodoro Rivadavia. Allí, entre abrazos largos, ojos rojos y mucho silencio, compatriotas, amigos y vecinos acompañaron a la familia en uno de esos momentos que nadie debería atravesar.
“Seguimos unidos en el pedido de justicia para Wilder, para que se esclarezca todo y él pueda descansar en paz”, expresaron. Y no fue solo una frase hecha: la presencia fue masiva, el acompañamiento real y el dolor, palpable.
En las últimas horas, se identificó a un menor como presunto autor del ataque. La investigación sigue su curso, mientras la comunidad espera respuestas concretas. Porque sí, hay tristeza… pero también hay bronca.
Desde Tinkunaku remarcaron que seguirán a disposición de la familia y colaborando en lo que sea necesario. Unidos, organizados y con la memoria bien despierta.
En una ciudad que muchas veces corre a mil, este lunes Comodoro frenó. Y recordó que detrás de cada titular hay una familia rota y una comunidad que exige algo básico: justicia.

