El femicidio de Valeria Schwab, asesinada el martes 13 de enero Comodoro Rivadavia, sumó un dato que cambia el tablero. Según confirmó su hermana, Jessica Schwab, las pericias genéticas detectaron un nuevo perfil masculino mayoritario en una prenda de vestir que no coincide con el principal sospechoso señalado por la Fiscalía.
Se trata de un bóxer secuestrado durante la investigación. El ADN hallado en esa prenda no pertenece a Jonathan Chacano, indicado como autor del crimen y quien se quitó la vida horas después del hecho.
“Hay un hombre que dejó mucha prueba genética en una prenda clave y sigue suelto”, afirmó Jessica en diálogo con el programa Lape Social Club. La frase cayó como baldazo de agua fría en una causa que parecía encaminada al cierre.

Si bien debajo de las uñas de Valeria se encontró una mezcla genética compatible con ella y con el sospechoso, la familia sostiene que eso no descarta la posible participación de terceros. Además, en las manos del fallecido también se detectaron rastros de ADN de varias personas distintas.
El informe de autopsia determinó que la muerte se produjo por asfixia mecánica y que el cuerpo presentaba lesiones en el rostro, tórax y extremidades. Para la familia, la contextura física de Valeria y el tipo de lesiones refuerzan la hipótesis de que pudo haber más de un agresor.
La familia va por más
El 20 de febrero, los familiares se presentaron formalmente como querellantes. ¿Qué buscan? Ampliar las pericias genéticas y abrir nuevas líneas de investigación antes de que el expediente se dé por terminado.
Desde el entorno de Valeria insisten en que no quieren que la causa se archive con dudas. “Vamos a agotar todas las instancias”, aseguran. Por estas horas, esperan que se fije una audiencia para formalizar la intervención activa de sus representantes legales en el proceso.
En un caso que ya sacudió a la ciudad, el nuevo dato genético reaviva preguntas. Y la familia, lejos de bajar los brazos, pide que se investigue hasta el final.

