La postal se repite: trabajadores golpeando puertas oficiales mientras la economía aprieta. Esta vez, el foco está en el sector del taxi en Comodoro Rivadavia, donde un grupo de choferes y propietarios se presentó en el municipio para exigir respuestas concretas.
El reclamo no es nuevo. Según explicó Oscar Nahuelhual, referente del sector, todo surge del petitorio entregado el 1° de mayo. La idea era clara: obtener respuestas y, si se podía, una reunión cara a cara con el intendente. Spoiler: todavía siguen esperando.
“Vinimos a buscar respuestas”, resumió Nahuelhual, dejando en evidencia el malestar acumulado.
Emergencia económica: “estamos al borde de desaparecer”
El pedido principal es fuerte y sin vueltas: declarar la emergencia económica del sector. No es un capricho, dicen, sino una necesidad urgente.
Los números no cierran. La recaudación cayó, los costos subieron y el negocio —que ya venía golpeado— ahora tambalea fuerte. “Estamos al borde de la desaparición”, advirtió el referente, marcando un escenario que, para muchos, ya es crítico.
¿El principal apuntado? El transporte ilegal y las aplicaciones. Uber, Cabify y cualquier otra app que aparezca en el radar son vistas como competencia directa… y desleal.
Apps vs taxis: una pelea que no afloja
La tensión entre taxis y plataformas digitales no es nueva, pero en Comodoro parece haber llegado a un punto límite.
Desde el sector aseguran que los controles municipales son insuficientes. Mientras ellos cumplen con impuestos, habilitaciones y regulaciones, las apps operan —según denuncian— con mucha más libertad.
“Nosotros somos legales y no llegamos a fin de mes”, resumió Nahuelhual. Una frase que mezcla bronca y frustración.
A nivel nacional, el debate sigue abierto. Informes de movilidad urbana indican que las apps crecieron fuerte en los últimos años, impulsadas por precios competitivos y mayor disponibilidad. Pero ese crecimiento también generó conflictos en casi todas las ciudades del país.
Medidas urgentes: menos impuestos y más control
Dentro del petitorio, los taxistas no solo se quejan: también proponen soluciones concretas.
Entre los pedidos más importantes aparecen:
- Eximición de impuestos por 12 o 24 meses
- Eliminación del costo de desinfección
- Cumplimiento de ordenanzas vigentes
- Mejora en la organización de paradas de taxis
Sobre este último punto, remarcaron que existe una ordenanza aprobada hace seis meses que todavía no se aplica. O sea, ley hay… pero en la práctica, “bien, gracias”.
Menos licencias, menos choferes, menos laburo
Los datos que tiraron desde el sector no son alentadores. En los últimos meses, unas 35 licencias fueron devueltas al municipio. Traducido: gente que directamente dejó la actividad.
Y hay más. Conseguir choferes, especialmente de noche, se volvió complicado. ¿Las razones? Falta de trabajo, inseguridad y baja rentabilidad. Un combo que espanta a cualquiera.
Actualmente, un chofer se queda con el 30% de lo recaudado. Un número que, en este contexto, queda corto para sostener el día a día.
El impacto invisible: 400 familias en juego
Detrás de cada taxi hay mucho más que un volante. Según el propio sector, alrededor de 400 familias dependen directa o indirectamente de esta actividad.
Cuando el taxi se frena, no solo pierde el chofer: también se resiente toda una cadena económica. Desde mecánicos hasta proveedores.
Y hablando de costos, mantener un vehículo ya es misión imposible. Cambiar una cubierta —algo básico— se volvió casi un lujo. “Con lo que recaudamos, es imposible”, dijeron.
Taxistas en crisis: ¿hay salida?
El conflicto está planteado y la pelota ahora la tiene el municipio. Mientras tanto, los taxistas siguen esperando respuestas, con la sensación de que el tiempo corre en contra.
En un contexto donde las apps pisan fuerte y la economía no da respiro, el desafío es encontrar un equilibrio que no deje a nadie afuera. Fácil decirlo… bastante más difícil hacerlo.
Los taxistas dicen que están al borde de desaparecer. El municipio, por ahora, en modo “visto”. Y en el medio, una ciudad que necesita transporte pero también reglas claras.
Porque si la cosa sigue así, conseguir un taxi en Comodoro va a ser más difícil que encontrar viento calmo… o sea, casi imposible.t
