Más de 50 jubilados coparon la sede del PAMI en Comodoro para denunciar lo que ya no da para más: medicamentos por las nubes, ingresos que no alcanzan y una decisión brutal en el día a día —“comer o comprar remedios”. Con bronca acumulada y testimonios en vivo, el reclamo expuso una crisis que pega directo en la supervivencia.
La escena fue clara y sin filtro: más de medio centenar de adultos mayores frente al PAMI, sobre calle Saavedra, diciendo basta. Nada de protesta masiva con bombos, pero sí algo más potente: testimonios reales de gente que está haciendo malabares para vivir.
El eje del reclamo no tiene vueltas: pérdida del poder adquisitivo y aumento constante de medicamentos. Una combinación explosiva, especialmente en la Patagonia, donde el costo de vida ya viene jugando en modo difícil.
El ambiente fue de hartazgo. No ese enojo pasajero de redes, sino uno más profundo, más cansado. El que aparece cuando sentís que nadie te está escuchando.
Medicamentos y prestaciones: el reclamo central
Acá está el nudo del problema. La crisis en medicamentos y prestaciones del PAMI fue lo que movilizó a los jubilados.
La falta de cobertura total en fármacos y las dificultades para acceder a prestaciones básicas encendieron la mecha. Porque cuando hablamos de salud en adultos mayores, no es opcional: es urgente.
Mario Soto, uno de los voceros, lo dijo sin rodeos:
“Hoy tienen que determinar, en ciudades como la nuestra, o comer, pagar la luz o poder pagar medicamentos. Esto es gravísimo”.
Y sí, suena fuerte porque lo es. No es una exageración: es la realidad cotidiana de muchos jubilados en Comodoro.
PAMI centralizado: decisiones lejos, problemas cerca
Otro punto que generó ruido fue la estructura del PAMI. Según los manifestantes, el sistema está demasiado centralizado.
¿Qué significa esto? Que las decisiones importantes se toman a nivel nacional, lejos del territorio donde los problemas se viven en tiempo real.
Soto lo planteó con preocupación: propuso la creación de consejos asesores locales para tener más participación y capacidad de gestión. Porque, claro, no es lo mismo decidir desde Buenos Aires que desde Comodoro con viento, inflación y tarifas en combo.
También dejó una advertencia que encendió alarmas:
“La intención a nivel nacional es romper el PAMI y los jubilados van a quedar dando vueltas como parias”.
Una frase dura, pero que refleja el miedo que atraviesa a muchos beneficiarios.
Respuesta del PAMI: trámite y paciencia (cuando no hay tiempo)
En medio de la protesta, la directora ejecutiva de PAMI en Chubut, Vanesa Nieva, salió a hablar con los manifestantes.
Reconoció la situación sin esquivarla:
“Estamos atendiendo a la gente con problemas de salud y problemas de supervivencia. La gente ya no puede ni siquiera pagar la canasta”.
Pero la respuesta concreta fue más administrativa que urgente: pidió que los reclamos se presenten por escrito para poder elevarlos a nivel nacional.
En otras palabras: formulario, nota y esperar.
El problema es que los jubilados no están en modo “espera”. Están en modo urgencia. Y ahí es donde el sistema empieza a hacer ruido.
Fuente: Diario Crónica
