Dos mujeres nacidas con apenas 13 minutos de diferencia en el Hospital Italiano descubrieron que crecieron en familias equivocadas. El caso, que salió a la luz tras un test de ancestralidad en Miami, derivó en una causa penal por supresión de identidad.
Cuarenta años después de aquel 22 de marzo de 1986, una investigación judicial confirmó que dos bebas fueron intercambiadas en la nursery del Hospital Italiano, cambiando para siempre el destino de Paula y Gabriela.
El hilo de Ariadna: un test en el exterior
El misterio empezó a desentramarse a miles de kilómetros, en Miami, donde Paula —una abogada argentina radicada allí— decidió someterse a un test de ancestralidad. El resultado fue un golpe seco: el sistema indicaba 0% de compatibilidad genética con quienes ella conocía como sus padres. Tras repetir el estudio y confirmar la incompatibilidad, la búsqueda de la verdad se volvió una obsesión legal y personal.
La investigación en los archivos
Bajo el patrocinio del abogado Miguel Ángel Leguizamón Peña, se inició una medida preparatoria para abrir los registros del hospital. El hallazgo fue determinante:
Coincidencia temporal: El 22 de marzo de 1986 no hubo nacimientos registrados, pero sí una concentración inusual el día 21 y el 23.
El «clon» administrativo: Entre los legajos aparecieron dos bebas, identificadas como las número 7 y 8, que habían nacido con solo 100 gramos de diferencia y 13 minutos de distancia, asistidas por la misma partera.
El encuentro en el Conurbano
La investigación condujo a una casa en el oeste del Gran Buenos Aires. Allí vivía Gabriela, quien al ser contactada por la justicia y realizarse un ADN cruzado, confirmó la tragedia administrativa: ella era, biológicamente, la hija de la familia que vivía en Miami, y Paula era la hija de la mujer que la había criado en Morón.
«Profesionalmente tengo cuarenta años de experiencia y nunca he llorado tanto como con este asunto», declaró el letrado Leguizamón Peña tras presenciar el reencuentro de las familias en un shopping porteño.
La causa judicial
Tras el impacto emocional y el reordenamiento de los vínculos (que incluyó trámites por herencias y la incorporación de las hijas a sus familias biológicas), el caso se trasladó a los tribunales. La Justicia Federal investiga ahora la supresión de identidad.
El foco está puesto en determinar si el intercambio fue una negligencia básica producto del caos administrativo de la guardia o si existió una maniobra intencional para alterar la identidad de las menores. Aunque los delitos podrían haber prescripto, la justicia busca determinar responsabilidades institucionales por el daño moral y el derecho a la identidad vulnerado durante cuatro décadas.

