El hantavirus volvió a colarse en la agenda sanitaria argentina como spoiler feo de invierno adelantado. Esta vez aparecieron nuevos casos en Chubut, Río Negro y Jujuy, mientras el total de contagios confirmados de la temporada ya llegó a 105. Sí, ciento cinco. Y como si eso fuera poco, sigue creciendo el escándalo sanitario alrededor del crucero MV Hondius, donde investigan transmisión entre pasajeros. Todo muy Black Mirror versión Patagonia.
Tres nuevos casos y un número que ya preocupa
El Ministerio de Salud de la Nación confirmó durante la semana epidemiológica 17 tres nuevos casos de hantavirus en Argentina. Uno corresponde a Río Negro, otro a Jujuy y el tercero a Chubut.
Con estos contagios, la temporada 2025-2026 ya acumula 105 casos confirmados. El período analizado comprende desde la semana epidemiológica 27 de 2025 hasta la 17 de 2026.
La región Centro concentra el 52% de los casos confirmados, aunque la tasa de incidencia más alta se registra en el NOA, con 0,60 casos cada 100 mil habitantes y 37 contagios detectados. Un dato que mete más miedo que abrir un galpón abandonado en plena cordillera.
Mientras tanto, en ciudades patagónicas como Comodoro Rivadavia, Esquel o Puerto Madryn, el tema vuelve a generar preocupación. Acá la palabra hantavirus no es una noticia más: tiene memoria pesada.
El crucero que terminó peor que reality de supervivencia
Uno de los focos que más atención está generando es el brote detectado en el crucero MV Hondius. Según el Boletín Epidemiológico Nacional, hasta el 13 de mayo se identificaron 11 casos relacionados con el viaje.
De esos, ocho fueron confirmados con cepa Andes, dos permanecen como probables y uno sigue catalogado como inconcluso.
En los últimos días se agregaron dos nuevos contagios confirmados: un pasajero francés que presentó síntomas durante la repatriación y un pasajero español diagnosticado al llegar a su país.
Además, apareció otro caso en Estados Unidos que todavía permanece asintomático y sigue bajo análisis. Sí, el virus decidió hacer tour internacional como banda en gira europea.
La hipótesis que más preocupa
Según la información oficial, la principal hipótesis indica que el caso índice habría adquirido la infección antes de subir al barco y que luego la transmisión se produjo de persona a persona dentro del crucero.
Ese punto es clave porque la cepa Andes es una de las pocas variantes de hantavirus en el mundo que puede transmitirse entre humanos. Y ahí es donde la cosa deja de parecer una película vieja sobre ratones y empieza a ponerse realmente seria.
El análisis genético preliminar detectó secuencias muy similares entre los distintos casos confirmados, lo que fortalece la teoría de transmisión a bordo.
Actualmente, los equipos técnicos del Ministerio de Salud continúan investigando el origen exacto del brote y las posibles situaciones de exposición junto con autoridades sanitarias provinciales.
Patagonia, hantavirus y una relación incómoda
En la Patagonia el hantavirus no es una amenaza abstracta. El recuerdo del brote de Epuyén sigue grabado en la memoria colectiva como uno de los episodios sanitarios más duros de los últimos años.
Por eso cada nuevo caso genera alarma, sobre todo cuando aparecen contagios en distintas provincias y encima se investiga transmisión interpersonal.
En zonas de montaña, campos, galpones cerrados o lugares con presencia de roedores, las recomendaciones vuelven a circular fuerte: ventilar espacios cerrados, evitar contacto con excrementos de ratones y extremar cuidados en áreas rurales.
Porque sí, el sur tiene paisajes hermosos, lagos increíbles y montañas de postal… pero también ratones que pueden convertir una escapada soñada en una internación de urgencia.
Tierra del Fuego también quedó bajo la lupa
Aunque las autoridades consideran poco probable que el caso inicial del crucero haya adquirido la infección en Tierra del Fuego, igualmente se desplegó una investigación en la provincia.
El 18 de mayo, personal del INEI-ANLIS Malbrán viajó al territorio fueguino para buscar evidencia sobre presencia de reservorios y circulación del virus Andes en lugares visitados por el paciente.
La intención es reconstruir todos los posibles escenarios de exposición y descartar focos activos.
Mientras tanto, el hantavirus vuelve a recordarle a la Argentina que hay amenazas sanitarias que siguen ahí, silenciosas, esperando el momento justo para aparecer. Como los spoilers en Twitter o el viento patagónico: nunca descansan.

