La muerte del pequeño Ángel López, quién falleció el pasado 5 de abril, tras sufrir un paro cardiorespiratorio producto de una serie de golpes dio un giro inesperado en las últimas horas. Por su homicidio, se encuentra detenida su mamá, Mariela Altamirano y su pareja, Michel González, quienes estaban a cargo del menor cuando falleció.
El fiscal Cristian Olazábal confirmó que ya no se descarta que la propia madre, Mariela Altamirano, haya tenido un rol directo en la golpiza que terminó con la vida del nene. Hasta ahora, el foco estaba puesto principalmente en el padrastro, Michel González, mientras que ella era investigada por omisión. Eso podría cambiar.
¿La clave? Los celulares. Esta semana arrancó la extracción de datos de los dispositivos secuestrados y ahí puede estar la posta. Chats, audios, movimientos: todo bajo la lupa. “El fin de semana vamos a analizar qué surge; puede haber variaciones en el caso”, adelantó Olazábal. Traducido: lo que salga de ahí podría reconfigurar quién hizo qué.

Pero no es lo único. En paralelo, la fiscalía sumó testimonios que hablan de episodios de violencia previos de la madre hacia otro de sus hijos. No es prueba directa del hecho, pero suma contexto y empieza a dibujar un escenario más pesado.
Sin testigos del momento exacto del ataque, la investigación avanza como un rompecabezas: piezas sueltas, datos duros e inferencias. “No sería sorpresivo que haya un cambio de roles o que el hecho tenga mayor intensidad de la que creíamos”, tiró el fiscal.
El informe forense preliminar también pega fuerte: más de 20 lesiones compatibles con una golpiza. Ese combo de traumatismos fue lo que causó la muerte del nene.
Mientras tanto, Altamirano y González siguen con prisión preventiva por seis meses. La Justicia sigue tomando testimonios para reconstruir la historia completa de ese entorno familiar.
Acá no hay final escrito todavía. Pero todo indica que lo que viene puede sacudir fuerte la causa. Y cambiarlo todo.
Fuente: Diario Crónica

