En medio de la ola de amenazas en escuelas, un caso en Mendoza cruzó todos los límites: una madre quedó detenida tras admitir que le dijo a su hijo que llevara una réplica de arma al colegio.
La causa, en manos del Ministerio Público Fiscal de Mendoza, pasó de una imputación sin arresto a una detención directa. ¿El motivo? La gravedad del hecho y el contexto actual.
El fiscal Juan Manuel Sánchez no dudó: consideró que hay riesgo real de pena efectiva y ordenó que la mujer quede tras las rejas.
La acusación es por intimidación pública agravada por la participación de un menor, un delito que puede costarle entre 3 y 8 años de prisión.
Traducción: en plena ola de “amenazas virales”, la Justicia empezó a marcar un límite claro.
Fuente: Minuto Uno

