La comunidad educativa de la Escuela Mariano Moreno N° 40 se encuentra conmocionada tras un violento episodio que terminó con la vida de un estudiante. Entre los testigos directos se encuentra Gabriel, un joven comodorense que asiste a la institución y que salvó su vida por apenas unos minutos de diferencia.
Según relató Gabriel, el atacante era un compañero con quien compartió curso durante primero y segundo año. «Me impactó muchísimo porque es un chico muy tranquilo, no molestaba a nadie, siempre estaba en su lugar haciendo las cosas de la escuela», explicó el joven, visiblemente afectado por la transformación de su compañero.
El agresor habría ingresado al establecimiento con una escopeta oculta dentro de un estuche de guitarra, burlando los controles de seguridad de una escuela que Gabriel describe como «muy tranquila y sin conflictos». Una vez dentro, se habría dirigido al sector de los baños donde comenzó a efectuar disparos de forma indiscriminada.
El minuto de suerte
Para Gabriel, el hecho de haber llegado apenas unos minutos tarde a clases fue lo que evitó que se convirtiera en una víctima más. «Yo estaba llegando justo y veo a una compañera que sale gritando que no vaya a la escuela porque había un chico tiroteando», detalló. Al ser consultado sobre si siente que esa tardanza le salvó la vida, su respuesta fue contundente: «Posiblemente sí, uno nunca sabe en qué situación puede estar en ese momento».
El móvil: El bullying bajo investigación
Aunque las pericias oficiales están en curso, Gabriel señaló que la hipótesis del acoso escolar es muy fuerte dentro del grupo de alumnos. «Me parece que sí, lo veo muy posible», afirmó, aunque aclaró que la víctima fatal no habría sido específicamente quien agredía al atacante: «El chico al que le disparó no tenía nada que ver, él solamente empezó a tirar para cualquier lado».
Un dato que genera escalofríos es la existencia de un grupo de WhatsApp donde ya se habría advertido sobre la posibilidad de un ataque armado. «Se dice que había compañeros que ya sabían que iba a llevar el arma, pero nunca se imaginaron que iba a ser verdad», concluyó el joven comodorense, quien hoy reflexiona sobre la fragilidad de la seguridad en los ámbitos escolares.

