“En memoria al Sargento 1º Gramajo Luis, caído en acto de servicio el día 20/03/2016”. La frase en la lápida no es solo un recuerdo: es una herida que en Comodoro Rivadavia sigue abierta.
Este 20 de marzo, como cada año, bomberos voluntarios, familiares y amigos se juntaron en el Cementerio Oeste para recordarlo. Sin sirenas, sin urgencias. Solo memoria.
Hace 10 años, Luis hizo lo que hacía siempre: salir a ayudar. Fue al incendio del bar Irlanda, en la costanera. Nada distinto a otros llamados… hasta que todo se descontroló.

El fuego ya estaba declarado y el lugar, lleno de madera, era un polvorín. Luis entró con dos compañeros. Adentro, la temperatura era insoportable. Afuera, la ciudad seguía como si nada.
Y de golpe, el momento que cambia todo: los vidrios estallan, entra oxígeno, el fuego se desata y el techo cede.
Dos lograron salir. Luis no.
Quedó atrapado detrás de la barra. Lo sacaron, intentaron reanimarlo, lo llevaron al hospital… pero no alcanzó. La inhalación de humo y las quemaduras fueron demasiado.
Ese día, Comodoro tuvo algo que nunca había tenido: su primer bombero caído en servicio.
Y no es un dato más. Porque detrás del uniforme había un tipo querido, laburante, de esos que siempre están.
Diez años después, el recuerdo sigue intacto. Porque hay historias que no se apagan.
Y la de Luis Gramajo es una de esas. 🔥

