El Concejo Deliberante de Comodoro Rivadavia ha comenzado a debatir en las últimas semanas la modificación de un proyecto que busca prohibir la presencia de limpiavidrios en las calles de la ciudad. Las quejas de automovilistas por malos tratos, inseguridad y la insistencia han estado detrás de la iniciativa.
Sin embargo, los limpiavidrios también decidieron dar a conocer su postura al respecto de su principal fuente de ingresos. “Si uno estuviera bien, no estaríamos acá en la calle”, aseguró uno de ellos, precisamente, el que se encuentra ubicado en la esquina de Namuncurá y Ruta 3.
“¿Qué me van a sacar? Si no tengo un peso”, respondió a Diario Crónica sobre la posibilidad de recibir algún tipo de multa de continuar con este trabajo.
Y fue más allá: “Necesitamos un trabajo, un trabajo que como hicieron a mucha gente que hubo en ese tiempo que estaba en el basural, que le dieron trabajo y un trabajo digno. Nosotros queremos lo mismo”.

El reclamo también apunta al trato diario. El joven denunció “indiferencia” de algunos conductores y situaciones de tensión con la policía. “Si vos querés que te traten bien, tratá bien igual… uno te dice ‘hola, buenos días’”, explicó.
En ese ida y vuelta, todo puede escalar: un vidrio que no baja, una mala respuesta, un insulto. “Que den gracias a Dios que nosotros no estamos agarrando un arma… pero tampoco para que nos traten como perro”, dijo.
Además, aseguró que ellos mismos compran sus elementos de trabajo y que muchas veces se los secuestran o rompen en operativos.
“Acá muchos vienen a trabajar para juntar una moneda y poder comprar los útiles para ir a estudiar”, agregó, dejando en claro que detrás del trapo y el balde hay historias que van más allá del semáforo.
Mientras tanto, el proyecto sigue en comisión y podría tratarse en los próximos días. Desde el Ejecutivo ya anticiparon que podría aprobarse. Pero en la calle, la pregunta es otra: ¿qué pasa después?

