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Comodoro Rivadavia

Sismográfica bajo lupa: entrar de a cinco y con casco (paciencia)

La palabra clave del momento en Comodoro es Sismográfica. Y no por un festival ni por una promo, sino porque el barrio sigue bajo un operativo de control que avanza lento, pero firme. Defensa Civil mantiene el acceso regulado, con protocolos estrictos y un seguimiento casa por casa. Nada de “paso y veo”. Acá se entra cuando se puede y como se puede.

Sebastián Barrionuevo, titular del área, fue claro: el escenario todavía presenta riesgos. Por eso, el ingreso está limitado a un número reducido de familias y de manera alternada. ¿La lógica? Verificar primero que cada vivienda esté en condiciones antes de habilitar el acceso. Traducción al comodorense: mejor esperar cinco minutos más que lamentar después.

El operativo no es express ni improvisado. Es gradual, con controles permanentes para evitar situaciones de peligro. Porque cuando el suelo se mueve, no hay meme que lo arregle. Y en Sismográfica, la prioridad es la seguridad, aunque eso signifique frenar la ansiedad (y las ganas de volver a casa).


Menos gente, más control: cómo se mueve Sismográfica hoy

Con el correr de los días, la cantidad de personas en la zona bajó. Varias familias decidieron trasladarse al barrio El Marquesado, donde actualmente hay unas diez personas. En la zona céntrica del sector, el núcleo más comprometido, permanecen alrededor de veinte.

El epicentro del problema es conocido y tiene nombre y apellido: calle Cerro Dragón. Ahí se registró el mayor impacto y todavía se detectan movimientos menores. Nada para dramatizar en Twitter, pero sí para tomárselo en serio en la vida real.

Por eso, el acceso en ese punto es solo a pie y en grupos de hasta cinco personas. Ni uno más. Y si las condiciones lo permiten, se habilita el ingreso de una camioneta por vez, con turnos estrictos. Más orden que fila para cargar nafta en fin de mes.

Desde Defensa Civil insisten en que no es capricho. Los movimientos continúan y hay desmoronamientos en algunas construcciones. Así que se reforzaron las medidas de precaución y se evalúa cada propiedad de manera individual. Caso por caso, sin generalizar. Porque en Sismográfica, ninguna casa es igual a la otra.


Cerro Dragón, el punto caliente de Sismográfica

Si hay un lugar donde el operativo se siente con más fuerza, es la calle Cerro Dragón. Ahí el suelo todavía “susurra” y obliga a extremar cuidados. El ingreso limitado no es para molestar: es para evitar que una visita rápida termine en un problema grande.

Barrionuevo explicó que el control permanente busca justamente eso: prevenir. Evitar riesgos innecesarios y garantizar que, cuando alguien entra, sea porque el lugar está en condiciones mínimas de seguridad. No es paranoia, es prevención básica.

En paralelo, el equipo de Defensa Civil sigue trabajando hasta las últimas horas de la tarde. Si el clima acompaña —sol y poco viento, ese combo raro que agradecemos—, las tareas pueden extenderse hasta cerca de las 19. Si no, se corta. Porque el viento nos odia y la seguridad no negocia.


Operativo en Sismográfica: paciencia, protocolo y mate frío

El mensaje oficial es simple y repetido: el operativo en Sismográfica va a continuar. No hay fecha de cierre ni atajos mágicos. Se evalúa, se controla y se decide. Todo bajo protocolos estrictos y con prioridad absoluta en la seguridad de las personas.

Sí, es un proceso lento. Sí, genera bronca. Pero también es necesario. Entrar rápido y mal es la receta perfecta para sumar problemas. Y en Cerro Dragón, donde el impacto fue mayor, nadie quiere jugar a la ruleta rusa con el terreno.

Mientras tanto, las familias se reorganizan, algunas se mudan temporalmente y otras esperan su turno. Con mate, abrigo y paciencia patagónica. Porque si algo sabemos en Comodoro es esperar: al colectivo, al viento que afloje y, ahora, a que la tierra se calme.

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