El frío empezó a pegar fuerte en Comodoro Rivadavia y con él volvió uno de los peligros más silenciosos del invierno patagónico. Tres personas tuvieron que ser hospitalizadas este sábado por una intoxicación con monóxido de carbono. Dos de ellas presentaban síntomas de mayor gravedad y debieron ser asistidas por personal médico y Bomberos Voluntarios. Porque sí, en Patagonia el invierno no perdona: te congela afuera y también puede jugarte una mala pasada adentro.
El monóxido volvió a encender las alarmas
El hecho ocurrió durante la mañana del sábado 9 de mayo, cuando personal del servicio de emergencias 107 intervino en una vivienda tras detectarse un caso de intoxicación por monóxido de carbono.
Según informó Del Mar Digital, tres personas fueron trasladadas al Hospital Regional y dos de ellas presentaban un cuadro más delicado.
El monóxido de carbono es traicionero. No tiene olor, no se ve y no avisa. Básicamente, el verdadero villano silencioso del invierno sureño.
Y en ciudades como Comodoro, donde los calefactores arrancan antes que las ganas de levantarse de la cama, el riesgo aparece cada temporada.
Bomberos y médicos trabajaron en la vivienda
Además del personal médico, en el lugar trabajaron Bomberos Voluntarios, quienes colaboraron en la asistencia de las personas afectadas y realizaron tareas preventivas dentro de la casa.
Entre las medidas tomadas, verificaron que los calefactores estuvieran apagados y procedieron a ventilar completamente el domicilio para evitar mayores riesgos.
Una escena bastante habitual cada vez que baja fuerte la temperatura: ventanas abiertas con frío polar entrando de golpe mientras todos intentan entender qué pasó.
Porque claro, el clima en la Patagonia ya viene complicado de fábrica. Pero cuando aparecen problemas con calefactores o ventilación, la situación puede volverse peligrosa en cuestión de minutos.
Frío extremo y riesgos que vuelven cada invierno
Cada invierno se repiten casos similares en distintas localidades de Chubut como Trelew, Puerto Madryn y Esquel, donde las bajas temperaturas obligan a mantener encendidos calefactores durante horas.
Y ahí aparece el combo más temido: ambientes cerrados, artefactos sin control y ventilación insuficiente.
En Comodoro, además, el viento juega su propio partido raro. Un día te vuela el portón y al otro hace que todos sellen la casa como si fuera un búnker antártico.
El problema es que el monóxido aprovecha justamente eso.
Síntomas que muchas veces se confunden
Uno de los mayores riesgos de la intoxicación por monóxido de carbono es que los síntomas suelen confundirse con otras cosas.
Dolor de cabeza, mareos, náuseas, sueño o cansancio extremo pueden parecer “normal” después de una noche fría o una semana agotadora.
Hasta que el cuerpo dice basta.
Por eso, ante cualquier sospecha, la recomendación siempre es ventilar inmediatamente los ambientes y llamar a emergencias.
Porque no, quedarse “a ver si se pasa” no suele ser una gran idea cuando hablamos de monóxido.
Un invierno que recién empieza
El episodio vuelve a poner sobre la mesa la importancia de revisar calefactores, ventilaciones y artefactos de calefacción antes de que llegue el invierno más duro.
Y sí, sabemos que en Comodoro muchas veces prender la estufa parece una cuestión de supervivencia emocional además de térmica. Pero justamente por eso, los controles son clave.
Mientras las tres personas permanecían bajo atención médica, Bomberos y personal sanitario trabajaban para evitar una tragedia mayor.
Porque el frío patagónico ya es bastante bravo por sí solo. No hace falta sumarle un enemigo invisible dentro de casa.
Fuente: Del Mar Digital
