En un contexto social y económico complejo, la solidaridad y el compromiso familiar se transformaron en un pilar fundamental para el Club Atlético Huracán de Comodoro Rivadavia. Desde hace aproximadamente dos meses, una iniciativa surgida de los propios padres dio vida a una subcomisión dedicada exclusivamente a la contención y el acompañamiento nutricional de los chicos que integran las categorías formativas de la institución.
El grupo, compuesto por entre 13 y 15 padres, se organiza diariamente para asistir a unos 140 jóvenes deportistas. El cronograma de trabajo está estrictamente pautado: de lunes a miércoles se encargan de preparar y servir la merienda, mientras que los jueves y viernes la actividad se traslada a la noche para ofrecer la cena a los chicos más grandes, específicamente a las categorías octava y séptima.
Organización y contención familiar
La logística diaria demanda un gran esfuerzo coordinado. Según explicaron las madres del club, las tareas están distribuidas de manera tal que algunos colaboradores llegan temprano para encargarse de la limpieza del espacio, otros se dedican de lleno a la cocina y el resto colabora de manera activa a la hora de servir las mesas.
«Es un espacio para trabajar e incluir a la familia y a los jugadores, brindándoles un lugar distinto al estrictamente deportivo», señalaron, destacando el valor de ver el crecimiento y el proceso de los chicos a lo largo de los años. Por su parte, desde la dirigencia y los coordinadores del club ponderaron la importancia de esta labor, asegurando que les otorga a los jóvenes un valor fundamental: la certeza de compartir un momento juntos y de irse a sus hogares con «algo en la panza» antes de descansar. Debido a la gran cantidad de chicos, las meriendas se organizan en tandas de 30 a 35 personas por turno.
Solidaridad comunitaria y viandas de apoyo
Para poder sostener esta estructura que provee alimentos de manera continua, el grupo de padres recibe donaciones no solo de la comunidad del club, sino también de personas ajenas a la institución, incluyendo a hinchas, agrupaciones de la hinchada («los barras») y otras fundaciones que decidieron sumarse a la causa.
Además del servicio habitual en las instalaciones del club, los organizadores implementaron un sistema de viandas los días jueves y viernes. Al detectar situaciones de vulnerabilidad en las que algunos jóvenes carecen de un plato de comida en sus hogares, los padres les entregan viandas preparadas para que puedan llevarse a sus casas, asegurándoles así el almuerzo o la comida del día siguiente.

