Comodoro Rivadavia

“¿22 coscorrones? No le creí nada”, el papá de Ángel cuestionó a los imputados en la causa

El caso Ángel sigue escalando en tensión y dolor. Tras la audiencia de control de detención, el padre del nene volvió a hablar y no se guardó nada: cuestionó la versión de los imputados, rechazó las explicaciones y lanzó un pedido directo a los testigos. Frases crudas, bronca acumulada y una certeza que repitió más de una vez: “No le creí nada”.

El caso Ángel sumó otro capítulo cargado de emoción en Comodoro. Apenas terminó la audiencia, Luis, el padre del nene, salió a hablar y dejó declaraciones que pegaron fuerte.

“No le creí nada, no le creí nada lo que dijeron”, dijo sin vueltas.

No fue una frase más. Fue una postura clara frente a lo que escuchó durante la defensa de los imputados.

Y marcó el tono de todo lo que vino después.

“¿22 coscorrones?”: el punto que lo hizo estallar

Dentro del caso Ángel, hubo algo que terminó de detonar la bronca del padre: la forma en que se describieron las agresiones.

“Decían que eran coscorrones… ¿22 coscorrones? Y no son culpables”, cuestionó.

La frase quedó flotando, pesada. Para él, esa explicación no solo no cierra, sino que resulta imposible de aceptar. Y lo dejó bien claro:

“A mi hijo nunca le hice algo así, menos en la cabeza. Eso no se le hace a ningún nene”.

Caso Ángel: “mi hijo no se manejaba solo”

Otro de los puntos que rechazó fue la idea de que el niño pudiera valerse por sí mismo.

“¿Cómo un nene de 4 años se va a manejar solo? Nosotros nunca lo dejamos así”, sostuvo.

En el caso Ángel, esta afirmación apunta directo a las condiciones en las que estaba el menor bajo el cuidado de los acusados.

Y refuerza su postura: el cuidado que recibía antes no tiene nada que ver con lo que, según él, ocurrió.

“Mi hijo jamás se bañaba solo, nosotros lo cuidábamos”, agregó.

“Se confirmó todo”: la acusación directa

Para el padre, lo que se expuso en la audiencia no generó dudas nuevas. Todo lo contrario.

“Se confirmó todo lo que todos saben”, afirmó.

En el caso Ángel, esa frase funciona como una síntesis de su mirada: no hay confusión, hay certezas. Y volvió a apuntar sin filtro contra los imputados:

“Son unos asesinos que se quieren defender”.

No solo cuestionó lo que se dijo, sino también cómo se comportaron. “Ni siquiera podían mantener la mirada, todos bajaban la cabeza”, señaló.

También se refirió a la madre del niño: “¿Qué lágrimas? No vi una lágrima verdadera”.

En el marco del caso Ángel, estas observaciones suman otro nivel de tensión: ya no es solo el contenido de la defensa, sino la actitud frente a la situación.

El pedido a los testigos

Antes de cerrar, el padre dejó un mensaje directo para quienes puedan aportar información.  “Que vengan y hablen, esto no se puede quedar así”.

En un caso como el caso Ángel, donde la investigación sigue en curso, los testimonios pueden ser clave.

Y ese llamado no fue menor: es un intento de empujar la causa hacia adelante.

Fuente: ABCDiario

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