El pasado jueves, la ciudad de Comodoro Rivadavia se vio sacudida por un despliegue de fuerzas federales. Personal de Prefectura Naval Argentina llevó a cabo un operativo que incluyó la inspección de una conocida mueblería local y el domicilio particular del referente de la organización que trabaja en la rehabilitación de personas con adicciones. Ante las repercusiones y las distintas versiones que circularon en las redes sociales, los responsables de la institución decidieron salir a hablar para llevar tranquilidad a la comunidad y esclarecer la situación.
El encargado local de la entidad fue el primero en tomar la palabra para precisar el origen del procedimiento, desmarcando por completo a la sede de Comodoro de cualquier irregularidad directa. Según explicó, se trató de una orden judicial derivada de una investigación que se inició y se tramita en el norte del país. Al momento de ingresar los oficiales al domicilio, el referente solicitó especial cuidado y silencio debido a que sus hijos pequeños se encontraban durmiendo en el lugar.
Asimismo, desde la organización hicieron hincapié en el impacto emocional que este tipo de situaciones genera en el día a día de la institución. Recordaron que el proceso de recuperación de un adicto es sumamente complejo y que el centro recibe constantemente a jóvenes que llegan desde distintos puntos de la región —tras recorrer muchísimos kilómetros— con la firme intención de salir adelante. Detrás de cada uno de ellos hay familias, madres y padres que realizan un enorme esfuerzo económico para sostener los tratamientos.
Frente a los rumores que inundaron las plataformas digitales sobre el supuesto hallazgo de estupefacientes o elementos de procedencia dudosa, el responsable fue tajante:
«No encontraron absolutamente nada raro. Estamos tranquilos y en paz porque la tarea que hacemos es totalmente genuina y transparente».
Desde la institución recalcaron que mantienen una política de puertas abiertas, funcionando diariamente desde las 9:00 hasta las 20:00 horas. Explicaron que el espacio no solo funciona como centro de rehabilitación, sino también como un punto de contención social donde vecinos se acercan a buscar alimentos, ayuda o a dejar a sus hijos.
Actualmente, el centro articula de manera constante con diversas áreas estatales y judiciales, recibiendo a jóvenes derivados de Desarrollo Social, Salud Mental y de los juzgados locales para cumplir horas comunitarias. Además, coordinan talleres de carpintería adaptados para chicos con capacidades diferentes, chicos con síndrome de Down y jóvenes con autismo, buscando siempre su inserción laboral y social.
A pesar del trago amargo y el malestar generado por las especulaciones iniciales, los integrantes de la organización reafirmaron su compromiso con la labor social en Comodoro e informaron que las actividades continúan con normalidad, enfocados en los proyectos de inclusión y en el bienestar de los jóvenes alojados.

