Cerro Hermitte se desplazó 1.500 metros y Comodoro entró en alerta máxima. El movimiento, que venía lento pero constante, aceleró de golpe durante la noche y obligó a evacuar de urgencia a más de 90 familias, con epicentro en el barrio Sismográfica. Sin víctimas, pero con un escenario que, según el viceintendente, es “sumamente complejo” y todavía no terminó de moverse.
Cuando se dice que el cerro Hermitte se desplazó 1.500 metros, no es una metáfora ni una exageración para meter miedo. Es literal. Un corrimiento longitudinal enorme, visible, pesado y con consecuencias directas sobre cientos de familias que, en cuestión de horas, tuvieron que dejar sus casas atrás.
El fenómeno no apareció de la nada. Venía mostrando señales desde hacía varios días, como esos problemas que se ignoran hasta que explotan. Pero durante la noche, el movimiento del cerro aceleró de manera abrupta y superó todas las previsiones iniciales. Ahí se terminó la calma y arrancó la evacuación de urgencia.
Cerro Hermitte se desplazó 1.500 metros y rompió el mapa
El viceintendente y presidente del Concejo Deliberante, Maximiliano Sampaoli, fue directo al describir la situación. En diálogo con C5N, no buscó eufemismos: el escenario es “sumamente complejo”.
“Estamos hablando de aproximadamente 1.500 metros longitudinales de cerro que se han desplazado hacia abajo”, explicó.
No fue un derrumbe puntual ni una grieta aislada. Fue un corrimiento masivo, de esos que obligan a repensar todo en tiempo real.
El barrio más golpeado por lejos es Sismográfica. Allí viven alrededor de 250 familias, muchas de las cuales tuvieron que evacuar de urgencia al ver cómo el suelo dejaba de ser confiable. Casas dañadas, estructuras comprometidas y la sensación de que el piso, literalmente, ya no es firme.
Sismográfica y más allá: el efecto dominó
Aunque Sismográfica concentra el mayor impacto, el desplazamiento no se quedó ahí. El cerro Hermitte también afectó sectores del Marquesado, Alto del Tres y zonas cercanas a la avenida Mazaredo.
Es el típico efecto dominó geológico: se mueve una parte y el resto siente el golpe. En menor medida, sí, pero suficiente como para prender alarmas y sumar preocupación en barrios que miran el cerro todos los días y ahora lo miran con otro respeto.
Equipos técnicos y geólogos municipales están trabajando en el relevamiento del terreno. El objetivo es claro: determinar el alcance total del daño y, sobre todo, evaluar las condiciones de estabilidad. Porque si algo quedó claro es que el fenómeno no terminó.
“La zona sigue inestable”: la frase que nadie quiere oír
Uno de los puntos más delicados del panorama actual es que el riesgo persiste. Los especialistas advirtieron que el cerro no está completamente detenido y que pueden registrarse nuevos movimientos.
Sampaoli lo dijo sin vueltas: hay que estar atentos. La zona sigue inestable y no se descarta que el terreno vuelva a moverse. En Comodoro, donde el viento ya nos tiene de hijos, ahora se suma la tierra recordando que también juega fuerte.

