La muerte de Ángel López se dio en un contexto de presuntos maltratos que habría sufrido el niño de 4 años antes de fallecer. Así lo aseguró la fiscalía en una nueva audiencia que se llevó a cabo el viernes. Por el presunto homicidio del menor, se encuentran imputados, y con prisión preventiva, la mamá biológica, Mariela Altamirano y el padrastro, Michel González.
Los fiscales Cristian Olazabal y Facundo Oribones sostuvieron que nuevos informes médicos —entre ellos la autopsia preliminar, estudios histopatológicos y la junta médica— permitieron determinar que el menor murió por “bronquiolitis y bronconeumonía en concomitancia con traumatismo de cráneo, en contexto de violencia infantil”.
Durante la audiencia, Oribones aseguró que existe “evidencia profusa de golpes recibidos” y afirmó que el niño era sometido a castigos como “baños de agua fría” a modo de aleccionamiento.

A partir de estos elementos, la Fiscalía modificó la participación atribuida a Altamirano, señalando ahora que habría intervenido “por acción y no por omisión” en los hechos. Según la acusación, tanto ella como González “sabían que el niño no estaba bien y lo privaron de ayuda”.
Mientras la defensa de González pidió frenar la ampliación hasta contar con nuevos estudios periciales, la defensora de Altamirano no se opuso al planteo fiscal aunque calificó los informes como “contradictorios y dubitativos”.
Finalmente, el juez Alejandro Soñis autorizó la ampliación de la investigación y sostuvo que existen elementos suficientes para avanzar hacia una etapa posterior del proceso.
Fuente: Ministerio Público Fiscal

