En la política argentina, el tiempo vuela y las etiquetas se despegan rápido. Hace apenas unos meses, el nombre de Carolina Píparo encabezaba la lista negra de «traidores a la patria» publicada por la Oficina del Presidente tras el traspié de la primera Ley Bases. Hoy, la realidad es otra: el Boletín Oficial confirmó, mediante el Decreto 907/2025, que la platense es la nueva directora del Banco Nación. La firma de Javier Milei y de Luis Caputo —a quien Píparo supo criticar con dureza por sus políticas económicas— sella una reconciliación que pocos veían venir.
La llegada de Píparo al BNA no es un dato menor considerando su historia personal. Su figura pública se forjó en la tragedia de 2010, cuando un asalto en una salidera bancaria del Santander Río terminó con ella baleada y la pérdida de su bebé, Isidro. Ese caso no solo cambió su vida, sino que obligó a todos los bancos del país a poner las famosas mamparas y mejorar la seguridad. Sin embargo, su carrera política posterior estuvo marcada por los saltos de bloque y los escándalos judiciales.
El más recordado es el de Año Nuevo de 2021. Mientras ella denunciaba un robo, su marido, Juan Ignacio Buzali, atropelló a dos motociclistas y los arrastró 300 metros intentando darse a la fuga. Píparo quedó en el ojo de la tormenta no solo por el hecho, sino por las acusaciones de intentar «comprar» el silencio de una de las víctimas con 2.000 pesos y un par de zapatillas. A pesar de todo, Píparo logró reinventarse: fue aliada de Espert, candidata a gobernadora de Milei, opositora feroz y, finalmente, tras una negociación directa con Karina Milei, volvió al bloque oficialista para terminar ahora dirigiendo el banco más grande del país.

