El grito lo tiraron fuerte los cadetes: Marcha de repartidores por Ernesto Nicolás Morales Dias —unos 50 deliverys en moto — recorrió el centro de Comodoro Rivadavia para exigir que deje de ser un quilombo andar en dos ruedas. Todo por Ernesto Nicolás Morales Dias, el pibe de 20 años que fue embestido y arrastrado por un auto conducido por un tipo con 1,43 g/l de alcohol en sangre. El acusado, M.A (46), quedó detenido… pero recuperó la libertad. Resultado: bronca, indignación y ese clásico “¿y la Justicia pa’ cuándo?”.
El jueves a la noche, sobre la intersección de Avenida Rivadavia y Los Claveles, Antileo —con patente de auto + alcohol en sangre + loca de acelerador— embistió la moto de Ernesto. Lo arrastró más de dos cuadras. El delivery quedó debajo del auto, con lesiones gravísimas: coma, fracturas, músculos arrancados, rostro destrozado.
Los vecinos quisieron linchar al sujeto, pero la Policía lo resguardó. Al conductor le secuestraron el auto y la moto, dio positivo en alcoholemia… y a los días lo liberaron. Sí, así nomás. Esa flexibilidad judicial incendió a los deliverys y sube el reclamo: licencia de por vida, cárcel, que no maneje nunca más.
Además: mientras Ernesto pelea por su vida en el hospital, la familia —y sus compañeros— denuncian que le robaron el celular, llave de su laburo. Si no aparece, el golpe no es solo físico, también económico.
La movilización arrancó con bocinazos, motos, gente con bronca. Fue una señal clara: “Ya basta de laburar con miedo, de que un pibe salga mañana y no vuelva”. Se reclamó algo básico: que casos así no terminen en un simple trámite de alcoholemia. Que haya castigo real para quien maneja borracho y deja a alguien casi muerto.

