Un tal “pibe suelto” fue detenido tras dispararle a chicos de 11 y 14 años en una escalera del Barrio Newbery, y tras secuestrar vainas y un arma, la fiscalía no pidió prisión preventiva. Resultado: se lo dejaron libre con la condición de que no se acerque a las víctimas. Así nomás.
El tiroteo ocurrió en la calle Huergo del Barrio Newbery, cuando un grupo de chicos caminaba por la escalera del barrio y recibieron disparos. La Policía dio con el sospechoso tras una persecución en moto y halló en el lugar 11 vainas de 9 mm y un arma entre sus cosas.
El joven quedó imputado por “abuso de arma de fuego en concurso real con portación de arma de fuego”. Pero —plot twist— el/la fiscal no pidió prisión preventiva. Resultado: el “tirador” se fue caminando. Sólo le impusieron una restricción de acercamiento hacia las víctimas.
¿Y la Justicia?
Acá el problema no fue solo la bala, sino lo que vino después. Que un pibe armado —o un adulto con ganas de hacer desastre— sea detenido por disparar contra menores… y salga libre. Con ese precedente, la pregunta queda picando: ¿puede alguien sentirse seguro en Newbery?
La defensora puso el punto sobre la necesidad de revisar la calificación del delito con el correr de la investigación.

