Silverio “Camel” Valenzuela agredió a un menor y rompió su bici en una escuela de Sarmiento. Tendrá que cumplir reglas de conducta por un año.
En Sarmiento, un conflicto entre adolescentes terminó con un adulto desbordado, una bicicleta doblada y una causa judicial que ahora se congela por un año.
El protagonista: Silverio “Camel” Valenzuela, de 38 años, quien fue acusado de daño y lesiones leves tras agredir a un menor dentro del patio de la Escuela Provincial N°739 “Beatriz Torres”.
La Fiscalía y la Defensa coincidieron en que lo mejor era no seguir con el juicio, y pidieron al juez Alejandro Rosales la suspensión del proceso penal. El magistrado aceptó, pero con condiciones: Camel quedó “a prueba” por 12 meses, con varias reglas de conducta que cumplir.
El hecho: bronca, empujón y una bici mal parada
Todo pasó el 20 de septiembre de 2024, en el patio interno del colegio. Según la denuncia, Valenzuela entró al establecimiento y agredió físicamente a un adolescente que habría tenido “diferencias” con su hijo.
Pero no solo eso: también descargó su furia contra la bicicleta del chico, doblándole la llanta delantera.
Sí, literal. De padre enojado a mecánico involuntario, pero con final judicial.
El caso fue investigado por la Fiscalía de Sarmiento, y al llegar a la audiencia se decidió que no hacía falta seguir con un juicio completo. En su lugar, se aplicó la conocida figura del “juicio a prueba”, algo así como un “te damos otra oportunidad, pero no la arruines”.
Reglas claras para Camel
La defensora pública fue quien presentó la propuesta formal de suspensión. Desde la Asesoría de Familia, una abogada adjunta aportó datos sobre el contexto familiar de la víctima, mientras que la procuradora Marisol Sandoval y la funcionaria Tamara Bernardi coincidieron con el acuerdo.
Después de escuchar a todos, el juez Alejandro Rosales firmó la resolución:
Un año de prueba para Valenzuela.
Presentarse cada cuatro meses ante el Cuerpo de Delegados.
No cometer nuevos delitos.
Prohibición de acercamiento al adolescente agredido.
En resumen: si cumple con todo, el proceso se extingue. Si rompe las reglas, vuelve al banquillo.

