Más de veinte años después de la desaparición de Iván Torres, la causa que marcó para siempre a Comodoro Rivadavia vuelve a sacudir a la ciudad. Desde este lunes 11 de mayo, el Equipo Argentino de Antropología Forense llegará al Cementerio Oeste para exhumar tumbas NN en busca de pistas sobre el paradero del joven desaparecido en 2003. Sí, dos décadas después, todavía hay preguntas que el Estado no pudo —o no quiso— responder.
El Caso Iván Torres vuelve al centro de la escena
La medida será supervisada por el juez federal subrogante Claudio Marcelo Vázquez y el secretario penal Lautaro Mazzoletti. El objetivo es claro: intentar determinar si entre los restos enterrados como NN podría encontrarse Iván Eladio Torres.
La noticia golpea fuerte porque el Caso Iván Torres nunca dejó de ser una herida abierta en Comodoro. Y porque, aunque pasaron gobiernos, fiscales, uniformes y promesas, la sensación para mucha gente sigue siendo la misma: más silencio que respuestas.
El trabajo estará a cargo del reconocido Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), organismo que intervino en investigaciones emblemáticas de derechos humanos dentro y fuera del país.
Y no, esto no es una serie oscura de streaming con filtro gris y música inquietante. Es Comodoro. Vida real. Viento, impunidad y una familia esperando desde 2003.
La desaparición que cambió la historia judicial argentina
Iván Torres fue visto por última vez el 3 de octubre de 2003 cerca de un local bailable de Comodoro Rivadavia. Testigos señalaron que fue interceptado por un móvil policial de la Seccional Primera.
A partir de ahí, empezó uno de los capítulos más oscuros de la historia reciente de Chubut.
Aunque registros policiales fueron adulterados, otros detenidos confirmaron la presencia de Iván dentro de la comisaría. Entre ellos, Miguel Ángel Sánchez y David Alberto Hayes.
Hayes declaró haber visto cómo efectivos policiales golpeaban brutalmente a Iván hasta dejarlo inconsciente.
Después vino otra escena digna de un país que muchas veces parece caminar mirando para otro lado: en 2005, David Hayes fue asesinado en la Alcaidía, apenas una semana después de que se pidieran medidas cautelares a la CIDH para protegerlo por amenazas policiales.
Sí, así de oscuro.
El fallo internacional que dejó al Estado contra las cuerdas
En agosto de 2011, la Corte Interamericana de Derechos Humanos condenó al Estado Argentino por la desaparición de Iván Torres.
La sentencia marcó un antes y un después porque obligó a continuar la búsqueda y además impulsó modificaciones legales importantes, como la incorporación formal del delito de desaparición forzada al Código Penal Argentino mediante la Ley 26.679.
No fue un detalle menor. Fue un cachetazo jurídico internacional.
Porque el Caso Iván Torres dejó expuesto algo que en Comodoro todavía incomoda: la connivencia, el encubrimiento y el famoso pacto de silencio que aparece cada vez que alguien pregunta demasiado.
Las tumbas NN y la última gran esperanza
La exhumación de tumbas NN en el Cementerio Oeste aparece hoy como una de las medidas más fuertes de los últimos años dentro de la investigación.
Para la familia Torres, representa probablemente una de las últimas grandes posibilidades técnicas de encontrar restos y cerrar una historia atravesada por el dolor, la incertidumbre y la impunidad.
Mientras tanto, el Ministerio de Seguridad de la Nación mantiene vigente una recompensa de 15 millones de pesos para quienes aporten información fehaciente sobre el paradero de Iván.
Quince millones. Porque después de más de veinte años, el cuerpo sigue sin aparecer y el silencio todavía pesa más que el viento patagónico pegando en la cara a las siete de la mañana.
Derechos humanos, absoluciones y una causa llena de sombras
La causa también estuvo marcada por absoluciones a efectivos policiales beneficiados por el “beneficio de la duda”, algo que derivó en la intervención de la Cámara de Casación para revisar esos fallos.
Ese dato vuelve a encender discusiones históricas en Trelew, Puerto Madryn, Esquel y toda la provincia sobre el funcionamiento de la justicia y las fuerzas de seguridad.
Organismos de derechos humanos siguen de cerca cada movimiento del expediente. Porque el Caso Iván Torres ya no pertenece solamente a una familia: se convirtió en símbolo de una época, de una ciudad y de una pregunta que sigue haciendo ruido.
Fuente: Diario Crónica
