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Argentina

IA y Ciberacoso: El algoritmo del odio que ya afecta a 1 de cada 5 menores

Lo que antes se quedaba en el patio del colegio, hoy se multiplica por millones en la red. Según la representante de la ONU sobre Violencia contra los Niños, Najat Maalla M’jid, el ciberacoso ya golpea a entre el 15% y el 20% de los menores a nivel global. Sin embargo, la cifra real podría ser mucho más oscura: en la práctica, el 66% de los jóvenes percibe que la violencia digital está en niveles récord.

El lado oscuro de la IA Generativa

La inteligencia artificial no solo sirve para hacer tareas o editar fotos divertidas. La ONU advierte que el avance de la IA generativa está siendo «hackeado» por el acoso. Herramientas de deepfakes (ultrafalsos), clonación de voz y aplicaciones que «desnudan» digitalmente a personas se están utilizando como armas de humillación masiva.

«La IA hace que el acoso sea más rápido, más difícil de detectar y casi imposible de frenar una vez que se viraliza», explicó Maalla M’jid ante el Consejo de Derechos Humanos. El problema técnico se suma al psicológico: muchos menores confían plenamente en las interfaces de IA sin saber si interactúan con una persona real, quedando expuestos a manipulaciones y estafas.

¿Por qué el ataque? La «diferencia» en el punto de mira

Los datos de la encuesta global de Microsoft (2025) son tajantes: el 37% de los niños y adolescentes señalan al ciberacoso como su mayor miedo online. Pero, ¿quiénes son el blanco? Lamentablemente, el algoritmo del odio se alimenta de la diversidad. Los ataques suelen dirigirse contra:

  • Apariencia física y peso.

  • Identidad de género y orientación sexual.

  • Origen étnico, religión o situación socioeconómica.

El muro del silencio: miedo al juicio adulto

Quizás el dato más alarmante es la desconexión entre las víctimas y la ayuda. Uno de cada dos niños no sabe cómo denunciar o dónde pedir apoyo. El miedo a ser juzgados por los adultos, el temor al rechazo de sus pares o la simple estigmatización hacen que muchos prefieran callar mientras su reputación digital —y su salud mental— se destruye en segundos.

¿Hay salida?

No todo es distopía. El informe destaca que ya se están implementando marcos legales más estrictos, programas de alfabetización digital y, curiosamente, herramientas de IA diseñadas para detectar contenido perjudicial antes de que se propague. La clave, según los expertos, está en romper el tabú de la denuncia y entender que lo que pasa en la pantalla tiene consecuencias reales e irreparables.

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