Tras una madrugada marcada por explosiones y sobrevuelos de aeronaves en la capital y diversos puntos del país, el gobierno de Venezuela emitió un duro comunicado oficial en el que acusa directamente a la administración de Donald Trump de lanzar una “agresión militar directa”. Como respuesta inmediata, el Ejecutivo decretó el Estado de Conmoción Exterior en todo el territorio nacional, una medida excepcional prevista en la Constitución para situaciones de conflicto que amenacen la seguridad de la Nación.
La administración chavista detalló que los ataques se concentraron en áreas estratégicas de Caracas, así como en los estados Miranda, Aragua y La Guaira. Según el texto oficial, esta ofensiva representa una «violación flagrante» de la Carta de las Naciones Unidas y pone en grave riesgo la paz de toda América Latina y el Caribe.
Movilización popular y militar Bajo el decreto de conmoción, se ordenó la activación inmediata de la «fusión popular-militar-policial». Esto implica el despliegue del Comando para la Defensa Integral de la Nación en todos los estados y municipios, instruyendo a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) y a los cuerpos policiales a garantizar el orden interno y la soberanía ante lo que calificaron como una «guerra colonial».
Desde el Palacio de Miraflores sostuvieron que el objetivo de Washington es el control de los recursos estratégicos, particularmente el petróleo y los minerales, mediante un forzado «cambio de régimen» apoyado por sectores de la oposición local, a quienes tildaron de «oligarquía fascista».
Acciones diplomáticas y legítima defensa En el ámbito internacional, Venezuela invocó el artículo 51 de la Carta de la ONU, reservándose el derecho a la legítima defensa armada. Simultáneamente, se instruyó a la diplomacia venezolana a elevar denuncias ante:
El Consejo de Seguridad y el Secretario General de la ONU.
La Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC).
El Movimiento de Países No Alineados (MNOAL).
El comunicado oficial finaliza con un llamado a la «solidaridad activa» de los gobiernos de la región y una advertencia directa hacia los atacantes: «No lo lograrán», reivindicando los dos siglos de independencia del país.

