En Cholila no se duerme tranquilo. Este domingo 25 de enero, la localidad quedó prácticamente cercada por el fuego, con un incendio forestal que avanza sin pedir permiso y mantiene en vilo a vecinos, brigadistas y autoridades.
El incendio, que arrancó semanas atrás en Puerto Patriada (Epuyén), volvió a ganar fuerza en las últimas horas. ¿El combo explosivo? Altas temperaturas, humedad por el piso y viento, la receta perfecta para que las llamas sigan avanzando hacia el sur.
El fuego avanza y apunta a rutas y parajes
Las llamas ya cruzaron el Cañadón de los Ariscos y ahora se mueven detrás del cordón montañoso del Blanco, con dirección directa al campo de Daher. La situación genera alarma por el posible impacto sobre la Ruta Provincial 71, una vía clave para la zona, además de estancias y parajes de Villa Lago Rivadavia.
Evacuaciones y miedo en Villa Lago Rivadavia
El momento más crítico se vive en Villa Lago Rivadavia, donde el fuego rompió las líneas de defensa y quedó a metros de las casas. Con el humo espeso y el riesgo latente, varias familias fueron evacuadas de manera preventiva.
El mensaje fue claro: primero la vida, después lo demás.
Brigadistas contra el clima (y no ayuda nada)
En el lugar, los brigadistas no aflojan, pero la pelea es desigual. Los focos se reactivan constantemente y las condiciones climáticas juegan en contra: humedad bajísima y temperaturas que rondan entre los 23 y 30 grados, lo que hace que el fuego no dé tregua ni de madrugada.
Cholila, atrapada en un “efecto pinza”
Como si fuera poco, Cholila está rodeada. Al incendio del Cañadón El Blanco se suman focos activos en el Parque Nacional Los Alerces y en el cerro La Momia, generando un verdadero efecto pinza que pone a toda la zona en máxima alerta.
Ante este escenario, el Servicio Provincial de Manejo del Fuego de Chubut coordina acciones con fuerzas federales, tratando de optimizar recursos mientras los vecinos siguen atentos cada cambio del viento.
Porque cuando el fuego avanza, la preocupación no es exageración: es supervivencia.

