Los robos de cable en Comodoro Rivadavia no paran y ya suman alrededor de 12 episodios en lo que va de 2026. El último golpe fue en el paseo costero de Stella Maris, donde delincuentes se llevaron más de 600 metros de tendido eléctrico y dejaron parte del sector completamente a oscuras. Sí, otra vez el clásico combo comodorense: viento, frío y ahora caminar esquivando sombras dignas de película postapocalíptica.
Stella Maris y un nuevo robo de cable gigante
El episodio más reciente ocurrió en el paseo costero de Stella Maris, una zona que venía siendo intervenida con obras y mejoras de iluminación.
Según confirmó el subsecretario de Mantenimiento y Conservación, Luis Correa, delincuentes sustrajeron aproximadamente 465 metros de cable pertenecientes a la obra que se desarrolla en el lugar.
Pero eso no fue todo.
Además, robaron otros 150 metros correspondientes al sistema de alumbrado público ya instalado y mantenido por el Municipio.
Resultado: sectores completos sin luz y trabajos frenados. Porque en Comodoro parece que cada vez que intentan mejorar un espacio público aparece alguien jugando al “GTA: modo cobre”.
Los robos de cable se repiten en toda la ciudad
Desde el Municipio advirtieron que los robos de cable no son hechos aislados.
Según explicó Correa, los episodios se vienen repitiendo desde hace tiempo en distintos barrios y espacios públicos de la ciudad.
“Nos vienen vandalizando en distintos sectores desde hace mucho tiempo. La gente nos denuncia y cuando llegamos el hecho ya ocurrió”, señaló el funcionario en diálogo con Crónica.
Entre las zonas afectadas durante los últimos meses aparecen:
- Kilómetro 4
- Kilómetro 5
- Rodríguez Peña
- Kilómetro 8
- Paseo del Cenotafio
- Camino Centenario
- Zona detrás de la Universidad
O sea: básicamente media ciudad quedó en riesgo de convertirse en escenario de película de terror low cost.
Espacios oscuros y vecinos inseguros
Más allá del costo económico, desde el Municipio remarcaron que el problema más grave tiene que ver con la seguridad.
Cuando roban el cableado, muchos espacios públicos quedan completamente sin iluminación.
Y eso impacta directamente en la circulación de vecinos, especialmente durante la noche.
“Los espacios públicos son para que la gente ande tranquila y segura, y cuando queda todo oscuro se transforma en una boca de lobo”, expresó Correa.
La frase no exagera demasiado.
En varios sectores afectados, caminar de noche termina siendo una experiencia más tensa que esperar colectivo con 100 km de viento patagónico pegándote en la cara.
El problema del cable robado y la reposición eterna
Otro punto que preocupa al Municipio es el tiempo que lleva reparar los daños.
Correa explicó que no cuentan con semejante cantidad de cable en stock, por lo que deben iniciar procesos administrativos y compras para reacondicionar cada lugar vandalizado.
Traducido al idioma ciudadano: si te roban cientos de metros de cable, no se arregla de un día para el otro.
Hay trámites, compras, logística y costos enormes. Y mientras tanto, los sectores afectados quedan sin funcionar correctamente.
Porque sí, robar cable parece un delito “menor” para algunos, pero el impacto termina afectando a miles de personas.
Desde iluminación pública hasta obras en ejecución, todo queda frenado.
Detenciones que duran menos que una batería cargada
El subsecretario también dejó otra frase que resume bastante bien la frustración oficial con estos casos.
“En algunos casos se detuvo a personas, pero después recuperan la libertad. Mientras tanto, el daño económico y laboral ya está hecho”, lamentó.
Ese punto genera enojo tanto en trabajadores municipales como en vecinos que ven cómo los mismos sectores deben repararse una y otra vez.
Porque mientras el Municipio intenta avanzar con obras y mantenimiento, otros parecen estar jugando al desafío de destruir todo más rápido de lo que se arregla.
Fuente: El Patagónico
