Comodoro Rivadavia

Paritarias de salud: el aumento duró menos que un meme viral

La bronca en el sector de salud ya no entra ni en una guardia completa. Trabajadores nucleados en ATE rechazaron la propuesta salarial presentada por el Gobierno provincial y advirtieron que el aumento “queda rápidamente licuado” frente a la inflación. Tras una asamblea realizada este jueves, comenzaron a discutir posibles medidas gremiales y exigen reabrir las paritarias. Porque sí, parece que el sueldo en Chubut tiene la misma resistencia que señal de WiFi en temporal patagónico.

El aumento que cayó peor que café frío en guardia

La asamblea reunió a trabajadores del área de salud para analizar la oferta oficial y debatir qué pasos seguir después del fuerte malestar generado por el acuerdo.

Según explicó Jonathan Karasik, trabajador del sector, el conflicto arrancó incluso antes de discutir números. La reunión paritaria original fue adelantada de manera imprevista tanto en fecha como en horario, lo que dejó afuera a representantes de ATE de Comodoro Rivadavia.

“Nos hemos enterado por los medios y por las redes de lo que se ha firmado”, cuestionó.

Y claro, enterarte de tu aumento salarial por redes sociales pega más raro que ver nieve en la costanera en enero.

Un 8 % en cuotas y mucha bronca acumulada

La propuesta salarial del Gobierno contempla un incremento del 8 % dividido en tres tramos.

En los papeles puede sonar “algo”. El problema aparece cuando los trabajadores hacen cuentas reales con inflación, alquileres, alimentos y el costo de vivir en Patagonia, donde hasta llenar el changuito parece misión desbloqueada en modo imposible.

Karasik explicó que distintos empleados calcularon cuánto impactaría efectivamente el aumento y las cifras rondarían entre 30 mil y 40 mil pesos dependiendo del básico de cada trabajador.

Ahí llegó el estallido.

“Con una inflación mensual del 2 o 3 %, eso rápidamente queda licuado”, sostuvo.

Traducido al lenguaje cotidiano: el aumento desaparece más rápido que sueldo después de pagar alquiler, luz y dos compras del súper.

El reclamo por el arancelamiento

Otro de los puntos que generó rechazo fue la inclusión del arancelamiento dentro de la negociación salarial.

Desde ATE consideran que ese dinero no debería presentarse como parte de una mejora otorgada por el Gobierno porque, según explicaron, ya está establecido en el convenio colectivo de trabajo.

El arancelamiento ya está establecido en el convenio colectivo. Lo presentan como un esfuerzo del Gobierno, pero en realidad es un recupero de obras sociales del año previo”, señaló Karasik.

Es decir: para el gremio no se trata de plata “extra”, sino de fondos que ya tenían destino asignado.

Y ahí aparece otro clásico argentino: números que parecen grandes hasta que alguien explica de dónde salen realmente.

Salud en crisis y salarios bajo presión

El reclamo salarial de los trabajadores de salud no aparece en un vacío.

Hace tiempo que el sector viene acumulando desgaste por sobrecarga laboral, inflación, guardias extensas y dificultades económicas que pegan especialmente fuerte en ciudades patagónicas como Comodoro Rivadavia.

Porque vivir en el sur tiene sus postales lindas, sí. Pero también implica alquileres altos, servicios caros y costos cotidianos que muchas veces están por encima de otras regiones del país.

Y cuando el sueldo corre detrás de la inflación, el malestar se vuelve inevitable.

Más todavía en un sistema sanitario donde muchos profesionales sienten que sostienen hospitales enteros con recursos cada vez más ajustados.

Ahora analizan posibles medidas gremiales

Por el momento, la asamblea no definió acciones concretas, aunque el clima interno está lejos de ser tranquilo.

Los trabajadores comenzaron a debatir posibles medidas y una de las principales exigencias será pedir formalmente la reapertura de la discusión salarial.

“Vamos a analizar lo que pasó y debatir qué medidas tomar”, adelantó Karasik.

También aseguró que el descontento no es exclusivo de un sector puntual.

“Nadie en la provincia ha quedado conforme”, afirmó.

Y mientras tanto, la sensación en muchos hospitales parece repetirse cada vez que llegan las paritarias: reuniones largas, números que no alcanzan y trabajadores haciendo magia financiera para llegar a fin de mes.

Porque en Chubut la vocación puede sostener muchas cosas… pero claramente no paga las cuentas.

Fuente: Diario Crónica

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