La paciencia en zona norte de Comodoro parece durar menos que semáforo en hora pico. Vecinos y referentes barriales volvieron a reclamar la reapertura del Hospital Militar ante el crecimiento poblacional y la falta de respuestas del sistema público de salud. Mientras el Hospital Alvear intenta cubrir una demanda cada vez más gigante, en los barrios aseguran que la situación ya quedó “más desbordada que colectivo un lunes a las 7”.
Desde la Vecinal del barrio Don Bosco reactivaron una demanda histórica: que el Hospital Militar pueda atender a toda la comunidad o, al menos, que se avance con la construcción de un nuevo hospital para la zona norte.
El planteo apunta directamente al crecimiento demográfico que tuvieron sectores como Kilómetro 8, Caleta Córdova y barrios aledaños. Más vecinos, más movimiento y, claro, más necesidad de guardias, atención médica y respuestas rápidas.
Leonardo Henríquez, referente vecinal de Don Bosco, explicó que el pedido ya fue formalizado meses atrás ante autoridades de Salud, aunque por ahora las respuestas concretas brillan por su ausencia. Algo bastante clásico en Comodoro: anuncios hay; soluciones, en cuotas y sin fecha de entrega.
“Hicimos un pedido formal para poder reabrir el Hospital Militar o la construcción de un hospital acá en la Zona Norte”, sostuvo.
El Hospital Alvear quedó chico para tanta demanda
Aunque el Hospital Alvear funciona como centro de referencia sanitaria para zona norte, desde las vecinales remarcan que la realidad cambió muchísimo en los últimos años.
Kilómetro 8 creció. Caleta Córdova creció. Los barrios siguieron expandiéndose. Pero la infraestructura sanitaria quedó casi congelada en el tiempo, como cyber con Windows XP.
“Sabemos que el Hospital Norte es el Alvear, pero con lo que creció Kilómetro 8, Caleta Córdova y zonas aledañas, ya no da para sostener a tanta gente”, advirtió Henríquez.

Y ahí aparece uno de los problemas más repetidos por los vecinos: las distancias y los tiempos de respuesta.
Porque una cosa es vivir cerca del centro y otra muy distinta es estar en Caleta Córdova necesitando atención urgente mientras el viento patagónico te cachetea el auto y la ambulancia parece venir desde Mordor.
Mujeres embarazadas y derivaciones eternas
El reclamo por el Hospital Militar no nació de un capricho ni de una interna barrial. Según relataron desde la vecinal, existen situaciones críticas donde vecinos intentaron atenderse allí por cercanía, pero terminaron siendo derivados.
“Lamentablemente hubo varios episodios donde la gente se dirige al Hospital Militar pero no recibe atención”, explicó Henríquez.
Entre los casos mencionados, habló incluso de mujeres embarazadas que no pudieron ser atendidas y tuvieron que ser derivadas al Hospital Alvear o directamente al Hospital Regional.
Esa triangulación de pacientes preocupa especialmente en una ciudad extensa como Comodoro, donde los traslados no son precisamente un paseíto de domingo.
Cada minuto cuenta en una urgencia. Y los vecinos sienten que hoy zona norte juega el partido sanitario siempre arrancando dos goles abajo.
El anuncio provincial quedó en modo “próximamente”
Uno de los puntos que más bronca genera en los barrios tiene que ver con un anuncio realizado meses atrás por el Gobierno provincial.
Según recordaron desde la vecinal, se había comunicado la posibilidad de un convenio para que el Hospital Militar prestara servicios a la comunidad. Pero en la práctica, aseguran que nunca pasó.
“Eso no fue así. Si bien se había anunciado, no se ha concretado nada”, disparó Henríquez.
Y claro, en una ciudad acostumbrada a promesas que aparecen más seguido que cortes de agua, la desconfianza ya viene instalada de fábrica.
Zona norte se organiza y busca juntar firmas
Lejos de quedarse solamente en la queja, distintas instituciones de la zona comenzaron a trabajar juntas para impulsar un proyecto integral.
El reclamo ya cuenta con el respaldo del club Petroquímica, bibliotecas populares y otras vecinales cercanas, que buscan reunir firmas para fortalecer el pedido.
La intención es clara: lograr que el Hospital Militar pueda abrir sus puertas a toda la comunidad, tenga o no obra social.
Porque para los vecinos el problema dejó de ser político y pasó a ser cotidiano. Es la mamá que no consigue atención rápida. El abuelo que debe cruzar media ciudad para una guardia. El vecino que termina esperando horas porque el sistema está saturado.
Mientras tanto, en zona norte siguen esperando respuestas. Y en Comodoro ya saben cómo funciona esto: cuando algo tarda demasiado, el reclamo crece más rápido que loteo nuevo en la periferia.
Habrá que ver si esta vez las firmas alcanzan para mover algo más que papeles. Porque la salud pública, claramente, ya no está para seguir haciendo tiempo en sala de espera.
Fuente: Diario Crónica
