Un viaje directo desde las tierras de Tinogasta, Catamarca, con destino a Comodoro Rivadavia, terminó siendo una misión fallida en el puesto de control de Río Colorado. Agentes del SENASA, que están con el ojo más afilado que nunca para cuidar el estatus sanitario de nuestra región, le bajaron el pulgar a un cargamento gigante que pretendía cruzar la barrera hacia la Patagonia sin cumplir con ninguna de las reglas del juego.
No se trataba de un par de cajones para el postre: eran exactamente 1.400 kilos de uva de mesa que viajaban «flojos de papeles». Pero el decomiso no quedó ahí. Al inspeccionar el vehículo, los inspectores se encontraron con un combo bastante sospechoso que incluía pasas de uva y una tanda de quesos que no tenían ni una sola etiqueta, ni marca, ni —lo más peligroso— fecha de vencimiento. Básicamente, una ruleta rusa para la salud de cualquiera que se cruzara con esos productos en la góndola o la feria.
Este tipo de operativos son clave porque la Patagonia es una zona protegida y el ingreso de fruta sin control puede traer plagas, como la mosca de los frutos, que arruinarían la producción local. Entre la falta de rótulos en los lácteos y la falta de permisos para la fruta, todo el cargamento fue confiscado para evitar riesgos. Una vez más, el puesto de Río Colorado demostró que no deja pasar una, dejando claro que a la región se entra con todo en regla o no se entra.
Fuente: Diario Crónica

