Investigadores hallaron un acta de 1920 en el Consulado de Uruguay que asegura que el «Zorzal Criollo» nació en Tacuarembó. Mientras en Uruguay piden que se certifique su nacionalidad, los expertos argentinos mantienen el escepticismo y defienden la teoría del nacimiento en Francia.
Como si se tratara de un tango que nunca termina de escribirse, la identidad de Carlos Gardel vuelve a estar en el centro de la escena mundial. El hallazgo de un documento inédito, revelado recientemente por la Comisión Gardel Rioplatense (CGR), promete dar un giro inesperado a la controversia que divide a argentinos, uruguayos y franceses desde hace casi un siglo.
La «prueba» de Tacuarembó
El documento en cuestión es un folio del 8 de octubre de 1920, gestionado por el propio Gardel ante el Consulado uruguayo en Buenos Aires. Según el acta, el cantante declaró haber nacido en Tacuarembó el 11 de diciembre de 1887, ser hijo de uruguayos y de profesión artista.
Para el historiador Gustavo Colman, este hallazgo es definitivo. «Probamos que Gardel era un ciudadano del Río de la Plata, nacido en Uruguay, y que gracias a este registro pudo obtener luego la ciudadanía argentina. Nunca fue francés», afirmó con contundencia.
La respuesta argentina: ¿Verdad biográfica o estrategia legal?
Del otro lado del charco, la noticia fue recibida con cautela. Especialistas argentinos argumentan que el acta no es una «constatación directa» del nacimiento, sino simplemente lo que Gardel afirmó en ese momento.
En 1920, el cantante se encontraba indocumentado y necesitaba papeles para trabajar y viajar. «Gardel adaptaba su identidad según sus necesidades laborales y personales», señalan los expertos, quienes sostienen la teoría de que el «Zorzal» era en realidad el francés Charles Romuald Gardes, nacido en Toulouse, y que la versión uruguaya fue una construcción para evitar problemas legales o trámites migratorios complejos.
Tinta, papel y peritajes
La polémica no se quedará solo en palabras. El documento deberá pasar ahora por un riguroso examen técnico para verificar la autenticidad de la tinta, el papel y la caligrafía. Una vez que la Presidencia de Uruguay concluya el peritaje oficial, el plan de la CGR es elevar el acta a la Comisión de Derechos Humanos de Costa Rica para que se reconozca internacionalmente la nacionalidad uruguaya del ícono del tango.
Un sentimiento que no sabe de fronteras
Más allá de los sellos y las partidas de nacimiento, hay algo que nadie discute: Gardel eligió ser argentino por adopción y se convirtió en el símbolo máximo del porteño. Desde «Mi Buenos Aires querido» hasta sus amistades con los malevos y gauchos de la época, su arte construyó la identidad de una región entera.
Como bien dijo el poeta Osvaldo Sosa Cordero: “Casi me atrevería a afirmar que cada porteño lleva en sí un Gardel”.

