Ayer se cumplieron tres meses desde que se denunció la desaparición de Juana Morales en Comodoro Rivadavia. Tres meses sin respuestas, sin certezas y con una herida abierta que no deja de doler. Su hija lo expresó con un mensaje desgarrador que rápidamente comenzó a circular en redes y volvió a poner el foco en una realidad que inquieta —y preocupa— a toda la ciudad.
“Justo ayer se cumplieron tres meses desde que denuncié la desaparición de mi mamá Juana Morales…❤️🩹😪 Tres meses de preguntas sin respuestas, de espera, de angustia, y de silencios que duelen. Tres meses aprendiendo a convivir con una ausencia que nadie debería tener que aceptar…”
Pero el mensaje no se detiene solo en su historia. El reclamo se amplía y se vuelve colectivo. “Pero hoy no escribo solo por ella o por su pareja Pedro Kreder… Escribo también por Diego Serón, que lleva ocho días desaparecido en nuestra ciudad.
Y por Valeria Schwab, asesinada hace apenas dos días.”

Las palabras apuntan directo al corazón de una problemática que parece repetirse con demasiada frecuencia en Comodoro Rivadavia: desapariciones, hechos violentos, falta de respuestas y una sensación creciente de impunidad.
“Escribo por sus familias, por su dolor, por sus nombres que no pueden convertirse en simples estadísticas ni en olvidos. En Comodoro Rivadavia está pasando algo muy grave. Y tienen que saberlo en todos lados…”
El mensaje no esquiva responsabilidades ni suaviza el contexto. “La violencia, las desapariciones, la falta de respuestas y la impunidad no pueden seguir siendo parte de nuestra cotidianeidad. Necesitamos verdad y justicia. Necesitamos que alguien se haga cargo y dé respuestas REALES.”

Lejos de ser solo un posteo personal, el texto se transforma en un grito que interpela a toda la comunidad y a las autoridades.
“Esto no es solo un reclamo personal, es un grito colectivo.
Por quienes ya no están, por quienes seguimos esperando y por quienes merecen vivir sin miedo.”
Y cierra con una frase que resume la angustia de cientos de familias que hoy buscan, esperan y reclaman:
“Que el silencio no sea la respuesta!!!
Yo espero todos los días noticias de mi mami 😭 que no quede en el olvido porfavor….💔”
En una ciudad acostumbrada al viento, al ruido y a la urgencia, el silencio es lo que más duele. Y cuando las respuestas no llegan, la memoria y el reclamo se convierten en la única forma de resistencia.

