Arrancar el viernes con una causa penal no era el plan, pero la ley es clara. Cerca de las 04:40 de la mañana, la tranquilidad del Barrio 30 de Octubre se cortó cuando una vecina llamó a la Comisaría Quinta avisando que se escuchaban gritos y una pelea en uno de los departamentos del Edificio 74.
El operativo en seco
Cuando la policía llegó al lugar, se encontró con una mujer de 33 años que confirmó lo que los agentes sospechaban: su ex estaba adentro. Lo curioso es que la mujer le dijo a los oficiales que él había entrado «de onda» o de forma voluntaria. Sin embargo, en estos casos, el consentimiento no anula la orden de un juez.
Al chequear los datos con la Comisaría de la Mujer, saltó la ficha: el hombre, de 57 años, tenía una prohibición de acercamiento y acceso vigente por 90 días. La medida había sido firmada por el Juzgado de Familia el pasado 21 de diciembre, y el sujeto ya estaba recontra notificado de que no podía ni asomarse.
A la comisaría por «desobediente»
Como la perimetral es una orden judicial que no se puede romper, los efectivos procedieron a la aprehensión inmediata del hombre. Se lo llevaron derecho a la comisaría por el delito de Desobediencia Judicial, entrando a la celda sin lesiones y bajo la mirada atenta de la fiscalía de turno.
¿Qué sigue ahora?
El caso ya está en manos del Juez Penal de turno, el Dr. Mariano Nicosia. El detenido no la tiene fácil: se quedará guardado hasta la audiencia de control de detención que se va a realizar en las próximas horas de este mismo viernes.

