El 27 de septiembre pasado, cuando al menos cuatro jugadores del Club Bigornia de Puerto Madryn —entre ellos Santino de Brito y Benjamín Lencina— le dieron una paliza a un adolescente de 16 años en la zona de vestuarios en el Puerto Madryn Rugby Club. Sí, el lugar donde uno debería cambiarse tranqui, no salir con un combo box.
La fiscalía abrió una causa por “lesiones” y dejó bien claro que estos temas no son “cosas de rugby” ni “calenturas del partido”: son violencia, punto.
El asunto terminó en el área de Soluciones Alternativas de Conflicto, donde lograron un acuerdo: asumir responsabilidad, pedir disculpas públicas y comprometerse a que la barbarie no se repita.
Así, De Brito subió un mensaje diciendo que lamentaba el hecho y que van a “seguir luchando por los valores del deporte”. Lencina también pidió perdón y aseguró: “No va a volver a pasar”.
Desde la Fiscalía dijeron que el objetivo no es solo cerrar el caso, sino cortar con la cultura del “se arregla en la cancha” y trabajar con ambos clubes para que el rugby no sea sinónimo de violencia, sino de formación y respeto.
Porque posta: si hay algo que tiene que quedar afuera de la cancha, del vestuario y de cualquier club, es la violencia.
Fuente: Ministerio Público Fiscal

