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Comodoro Rivadavia

Maltrato animal: tres acusados fueron “a clase” para aprender empatía

Por primera vez en Comodoro Rivadavia, la justicia local decidió que quienes maltratan animales no solo paguen con trabajo comunitario o disculpas tibias, sino también con educación emocional. Tres acusados recibieron una capacitación de ocho horas organizada por la Unidad Fiscal Especializada en Ambiente y Delitos contra los Animales (UFEAyDA), dirigida por el fiscal Juan Carlos Caperochipi.

La movida forma parte de una probation, o sea, una suspensión del juicio a prueba. Si cumplís las reglas, te salvás de la condena… pero tenés que ponerle el cuerpo a la reeducación. Y en este caso, se trató de aprender algo que parece obvio, pero no lo es: que los animales sienten.

Tres módulos, muchas emociones y una dosis de realidad

La capacitación se desarrolló entre 2024 y 2025 en tres módulos presenciales de dos horas cada uno. Nada de clases por Zoom: acá había que mirar a los ojos (aunque fuera a un PowerPoint con perritos).

En el primer encuentro, en noviembre de 2024, se habló de empatía, conciencia, antropocentrismo, etología, comportamiento animal y salud pública. O sea, una crash course para entender que el perro no está “portándose mal”, sino comunicándose.

En mayo de 2025, el segundo módulo se puso más legal. Se revisó la Ley 14.346, que protege a los animales de actos crueles, y se mencionaron las declaraciones de Cambridge, Toulon y Nueva York, donde se reconoce que los animales tienen capacidad de sentir y sufrir. Básicamente, un repaso de todo lo que muchos ignoran cuando “disciplinan” a su mascota con la correa.

Finalmente, en el tercer módulo, hubo cuestionario, debate, reflexión y entrega de certificados. Porque sí, hasta los que lastiman animales pueden recibir diplomas… aunque esta vez no por mérito, sino por tener que aprender lo básico de humanidad.

Un cambio de chip necesario

Según la UFEAyDA, la idea de esta capacitación no es solo sancionar, sino reeducar. Se busca que los participantes entiendan el impacto físico y emocional del maltrato, y que reconozcan a los animales como seres sintientes. En otras palabras: que no hace falta ser veterinario para tener corazón.

El fiscal Caperochipi destacó que el objetivo es promover reflexión y arrepentimiento, apuntando a que los acusados se conviertan en personas más empáticas y responsables. Algo así como un “reset moral” con un poco de derecho penal.

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