Mientras el Gobierno celebraba la desaceleración de la inflación minorista, apareció otro dato que volvió a encender alarmas: los precios mayoristas pegaron un fuerte salto del 5,2% en abril y ya acumulan un aumento del 30,8% en el último año.
El informe fue difundido por el INDEC y mostró que el principal motor de la suba fue el petróleo, los combustibles y los productos derivados.
De hecho, el rubro “petróleo crudo y gas” explotó con un aumento del 22,9% en apenas un mes.
El dato preocupa porque los precios mayoristas suelen terminar trasladándose a los productos que consumen diariamente las familias. Y en ciudades petroleras como Comodoro Rivadavia, el impacto del combustible se siente rápido en transporte, alimentos y servicios.
El ministro de Economía, Luis Caputo, salió a explicar que casi el 85% de la suba estuvo vinculada al contexto internacional y al aumento del precio del petróleo por la guerra.
Sin embargo, economistas advirtieron que el traslado a precios podría sentirse en los próximos meses, especialmente en sectores regulados y en el transporte.
“El problema es que los combustibles tienen efectos sobre prácticamente toda la economía”, explicó Santiago Casas, economista de EcoAnalytics.
Fuente: NA

