Mientras en Buenos Aires algunos discuten tarifas mirando el pronóstico desde una oficina con aire acondicionado, en la Patagonia la cosa es bastante más simple: sin gas, te congelás. Este jueves, el diputado nacional Juan Pablo Luque se posicionó contra el proyecto del gobierno nacional que busca modificar el régimen de zona fría y advirtió que el impacto podría ser brutal para Chubut y el sur del país. ¿La cuenta rápida? Hasta un 50% más en la tarifa de gas. Sí, justo cuando prender la estufa ya da más miedo que abrir Mercado Pago después del alquiler.
El régimen de zona fría quedó en la mira
El debate por la zona fría volvió a encenderse en el Congreso y desde Patagonia ya empezaron a sonar todas las alarmas. El diputado nacional y vicepresidente de la comisión de energía, Juan Pablo Luque, cuestionó fuerte la intención del gobierno nacional de modificar el esquema actual de subsidios al gas.
Según explicó, el cambio representa un giro total en la política energética argentina y tendría una mirada “muy poco federal”.
Traducido al idioma patagónico: otra vez decisiones tomadas lejos del sur, por gente que probablemente piensa que usar campera dentro de casa es una exageración.
“Reducir subsidios al gas en una región donde calefaccionarse es una necesidad básica es una medida injusta y antifederal”, disparó Luque.
Y no habló solo desde lo político. También tiró números concretos que muestran por qué el tema preocupa tanto en provincias como Chubut, Santa Cruz o Tierra del Fuego.

La tarifa de gas podría explotar en Patagonia
Durante su exposición, Luque explicó cómo impactaría el nuevo esquema sobre el bolsillo de los usuarios.
Puso como ejemplo el caso de Chubut y detalló que el precio del PIST —el Punto de Inyección al Sistema de Transporte— ronda los 48,65 pesos por metro cúbico, mientras que el transporte cuesta alrededor de 45,97 pesos por metro cúbico.
¿Y qué significa eso para alguien que llega destruido del laburo y prende la calefacción porque afuera hay más viento que en videoclip de rock nacional?
Que el subsidio actual prácticamente se reduciría a la mitad.
“Estamos quitando prácticamente el 50% del subsidio al gas”, sostuvo el diputado.
Después agregó un dato todavía más gráfico: un hogar promedio en Argentina utiliza alrededor de 200 metros cúbicos de gas por mes para calefaccionarse, pero con el nuevo proyecto el subsidio alcanzaría apenas para cubrir una semana de consumo.
Una semana. Después, agarrate Catalina y sacá las frazadas de invierno aunque sea octubre.
Un cambio energético con impacto directo al usuario
Otro de los puntos que cuestionó el diputado fue el traslado de costos hacia los usuarios.
“Estamos discutiendo el cambio completo de la política energética de la Argentina. El cambio importante es el traslado del costo del gas al usuario”, remarcó.
Es decir: el Estado se corre y el consumidor termina absorbiendo gran parte del impacto tarifario.
La preocupación crece especialmente en sectores medios y trabajadores, donde las facturas ya vienen golpeando fuerte desde hace meses. Porque si bien el debate técnico habla de subsidios, PIST y transporte, en la vida real la traducción es bastante más simple: llega una boleta imposible de pagar.
Y en Patagonia, donde el invierno dura más que una fila en el banco un lunes, eso puede transformarse rápidamente en un problema serio.
