Se viene Semana Santa y el pescado pasa a ser protagonista. Pero ojo: no todo lo que brilla en la pescadería es fresco.
Desde el SENASA salieron a marcar la cancha con recomendaciones básicas para evitar intoxicaciones y pasar el finde largo sin sustos.
Primero lo primero: comprar en lugares habilitados. Nada de improvisar. Si el pescado es fresco, tiene que estar sobre hielo, con ojos brillantes, carne firme y olor suave. Si te pega una baranda fuerte… mejor salir de ahí.
En el caso de los congelados, chequeo rápido: tienen que estar duros, sin señales de que se descongelaron y volvieron a congelar (eso es un NO rotundo).
Ya en casa, la clave es no cortar la cadena de frío y cocinar bien todo. Y un clásico que muchos olvidan: no mezclar crudo con cocido.
En resumen: comer pescado sí, pero con cabeza. Porque la idea es disfrutar… no terminar con un dolor de panza.
Fuente: SENASA

