Todo ocurrió el viernes cerca de las 18:30 en la zona de Concejal Farías, casi Urondo. Un ciudadano llamó para avisar que había un presunto robo en curso.
Nada de “capaz estoy viendo mal”. Fue directo: movimiento sospechoso y posible delito. Con ese dato, personal policial se dirigió rápidamente al lugar. Y ahí la escena ya estaba en desarrollo.
Según el testimonio de un testigo, cuatro hombres habían dañado una cadena de seguridad para acceder y comenzar a acopiar distintos elementos con intenciones de robo.
El plan parecía claro: entrar, juntar cosas y salir rápido. Pero algo falló: los estaban mirando. Cuando los sospechosos se dieron cuenta de que habían sido observados, activaron modo escape sin dudar.
Fuga dividida: dos corrieron y dos arrancaron
La retirada fue mitad y mitad. Dos de los involucrados escaparon a pie, perdiéndose en la zona. Los otros dos optaron por un plan más “logístico”: subirse a un Volkswagen Gol rojo e intentar irse del lugar.
Pero ya era tarde para improvisar. Un ciudadano en el lugar señaló directamente el vehículo como el que se estaba retirando y vinculó a sus ocupantes con el intento de robo. Con esa referencia clara, la Policía actuó rápido.
Los frenaron antes de que se pierdan
El vehículo fue demorado a pocos metros y se procedió a la identificación de sus ocupantes. No hubo mucho margen para maniobras: estaban señalados y en plena retirada.
Finalmente, se concretó la aprehensión de dos de los involucrados, identificados como Jonathan Ezequiel H. y Ángel Ariel P. El Volkswagen Gol rojo en el que se movilizaban también fue secuestrado como parte del procedimiento.
Un intento que no llegó a concretarse
Aunque los sospechosos lograron acopiar elementos, no llegaron a concretar el robo. La intervención fue lo suficientemente rápida como para frenar la situación antes de que se consumara.
El dato clave fue el aviso a tiempo. Sin ese llamado, la historia probablemente terminaba distinto. Acá, en cambio, el plan se cortó a mitad de camino.
El hecho se dio en una zona donde los vecinos suelen estar atentos a movimientos extraños. Y este caso volvió a mostrar algo que se repite: cuando alguien ve algo raro y actúa, la diferencia es inmediata.
No hubo violencia reportada, pero sí daño (la cadena de seguridad) y un intento claro de robo organizado, al menos en términos básicos. Cuatro personas, roles distintos y una salida planificada. Pero sin margen cuando alguien los detecta.
Cuando el plan se cae en minutos
La secuencia fue rápida: ingreso, intento de robo, detección, fuga y detención parcial. Dos lograron escapar a pie, mientras que los otros dos quedaron involucrados directamente al ser interceptados en el vehículo.
Ahora, los detenidos quedaron a disposición de la Justicia, mientras que el auto secuestrado pasa a ser parte de la causa.

