En un diálogo exclusivo con Radio del Sur 97.1, el abogado Alejandro Varas pateó el tablero: aseguró que la imputación fue apresurada, denunció inconsistencias médicas y deslizó que las marcas en la cabeza del nene pudieron causarse en el hospital.
A poco más de un mes de que estallara el caso por la trágica muerte del pequeño Ángel López, la estrategia de la defensa busca dar un giro de 180 grados. En una entrevista exclusiva brindada a Radio del Sur 97.1, el defensor público Alejandro Varas, quien representa a Michael González, sembró fuertes dudas sobre la hipótesis de los fiscales y disparó: «Todavía no está definida concretamente la causa de muerte».
Para el abogado, la imputación que pesa sobre González y Mariela Altamirano fue totalmente «apresurada» porque se armó en base a un informe preliminar, sin esperar los resultados definitivos del estudio histopatológico.
¿Las marcas se produjeron en la internación? 🏥
Uno de los puntos más picantes de la entrevista con Radio del Sur fue cuando Varas reveló que detectaron «inconsistencias» entre los informes del Cuerpo Médico Forense. Según explicó, las microlesiones encontradas en el cuero cabelludo del niño tienen una evolución no mayor a 12 horas antes del fallecimiento. Esto, según la defensa, abre la puerta a que se hayan generado dentro del Hospital Regional.
«El histopatológico marca un límite concreto de 12 horas. Eso podría ubicar las lesiones dentro del período de internación», afirmó Varas.
¿Cómo se habrían producido? La defensa analiza la hipótesis de que esas marcas hayan sido causadas por los propios electrodos utilizados para hacerle un electroencefalograma, en el marco del protocolo para determinar la muerte cerebral. Además, el abogado remarcó un dato clave: Ángel «no tenía fracturas ni fisuras en el cráneo» y la primera médica que lo revisó al ingresar no detectó ninguna lesión externa visible.
Neumonía, falta de oxígeno y cambios de versión
Respecto al edema cerebral y las hemorragias, Varas explicó al aire de la 97.1 que, según los profesionales consultados por la defensa, estos cuadros graves pudieron haber sido la consecuencia de una hipoxia (falta de oxígeno) derivada de una neumonía severa y no de una golpiza.
En esa línea, el defensor chicaneó los constantes cambios de rumbo de la Fiscalía: «Primero se habló de entre 20 y 22 golpes en la cabeza del niño. Ahora eso cambió y sostienen otra hipótesis». Actualmente, la acusación apunta a un «homicidio por omisión» (es decir, que sabían que estaba enfermo y lo dejaron morir), algo que la defensa rechaza de cuajo.
«Hay evidencia de que lo llevaban al CAPS, al jardín, a vacunarse y a distintas actividades. Eso contradice la idea de que buscaran su muerte», retrucó el letrado, sumando que para este tipo de delito se debe probar que los adultos realmente querían ese trágico final.
Lo que se viene: Peritos de parte y pedido de libertad 🔓
Para meterle claridad al asunto, Varas confirmó a Radio del Sur que ya solicitaron una ampliación de las pericias forenses en la que participará un médico legista de parte para aclarar las contradicciones médicas.
Con estas nuevas pruebas sobre la mesa, la defensa planea pedir una morigeración de la prisión preventiva para que González y Altamirano dejen de estar tras las rejas. «No existe riesgo de fuga. Ellos nunca abandonaron la ciudad y siempre estuvieron a disposición», argumentó.
Finalmente, el abogado pidió bajar un cambio con la condena social y recordar el principio de inocencia: «La sociedad debe ser paciente. Un caso penal complejo no se resuelve en un mes y todavía falta mucha prueba por analizar», concluyó.

