El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que la actual operación militar contra Irán es solo el inicio de una fase más intensa del conflicto y adelantó que “lo grande viene pronto”. En declaraciones a CNN, el mandatario sostuvo que Washington aún no desplegó todo su potencial ofensivo y que la etapa más contundente de los ataques está por comenzar.
“Ni siquiera hemos empezado a golpearles fuerte”, afirmó Trump, al tiempo que remarcó que Estados Unidos tiene capacidad para prolongar e intensificar las incursiones más allá del plazo previsto inicialmente.
Los cuatro objetivos de la operación
Por primera vez, la Casa Blanca detalló los ejes estratégicos de la ofensiva. Según explicó el Gobierno estadounidense, los objetivos son:
Destruir la capacidad de lanzamiento de misiles balísticos de Irán.
Neutralizar la marina iraní —Trump aseguró que ya fueron hundidas diez embarcaciones—.
Impedir de manera definitiva que Teherán acceda a armamento nuclear.
Cortar el financiamiento y el respaldo militar a organizaciones como Hezbollah y Hamas.
Desde la administración norteamericana señalaron que la operación busca “debilitar estructuralmente” al régimen iraní y limitar su influencia regional.
Impacto en la cúpula iraní
Trump también se refirió a la situación interna en Teherán tras los ataques selectivos contra la cúpula del poder. El mandatario afirmó que la estructura de mando iraní atraviesa un escenario de fuerte desorganización luego de la muerte del líder supremo Ali Khamenei y la eliminación de decenas de altos mandos.
“Ellos mismos no saben quién los lidera ahora”, sostuvo el presidente, quien aseguró que, si bien no existe una declaración formal de cambio de régimen, el escenario actual generó una modificación de hecho en la conducción política y militar del país.
Aliados regionales y posible despliegue terrestre
Otro de los puntos destacados por Washington fue la participación activa de aliados en Medio Oriente. Países como Bahrain, Jordan, Kuwait, Qatar y United Arab Emirates habrían adoptado un rol más activo tras denunciar agresiones iraníes.
En paralelo, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, no descartó el envío de tropas terrestres si el conflicto lo requiere. “No es una guerra interminable. Peleamos para ganar”, afirmó el funcionario, marcando diferencias con intervenciones militares anteriores.
Costos humanos y postura firme
Pese al discurso de fortaleza, el jefe del Estado Mayor Conjunto, el general Dan Caine, reconoció que la operación ya tuvo consecuencias para las fuerzas estadounidenses: cuatro militares murieron en un ataque en Kuwait y se reportó la pérdida de tres aeronaves.
Aun así, Trump se mostró inamovible frente a las críticas internas y la incertidumbre internacional: “No me importan las encuestas. Estoy haciendo lo correcto en Irán”, concluyó.
El conflicto, que suma tensión en la región y preocupación en la comunidad internacional, abre ahora un nuevo capítulo cuya evolución dependerá de las próximas decisiones de Washington y la respuesta de Teherán

