Una comerciante de Comodoro Rivadavia sufrió un violento asalto en su pollería, ubicada calle Alvear al 1200, cuando dos delincuentes armados entraron a robar y llevaron la violencia al límite: le apoyaron un revólver en la cabeza a su hijo de apenas tres años.
“Fue un episodio de violencia muy extrema”, contó Sol Gauna, todavía en shock. Todo pasó cerca de las 21:10, cuando estaba por cerrar el local. En segundos, los ladrones ya estaban adentro y con todo calculado. “Nos habían estado estudiando, sabían que a esa hora estoy sola”, aseguró.
Uno de los asaltantes sacó el arma ni bien entró y fue directo al punto más sensible. “Apoyó el revólver sobre la cabecita de mi bebé. Se me nubló todo”, relató.
Se llevaron la recaudación del día —justo cuando más efectivo había—, una computadora y otros elementos. Incluso intentaron sacarle la cartera. “Me gritaba ‘colaborá’, me insultaba todo el tiempo”, recordó.
Como si fuera poco, desactivaron las cámaras. “No sabemos en qué momento, pero no quedó nada registrado”, explicó.
Pero la bronca no termina ahí. La comerciante apuntó directo contra la falta de seguridad: “Esto es zona liberada. Pedimos presencia policial y no vienen”.
En medio de todo, la víctima se movió por su cuenta: logró rastrear la computadora robada y denunció que otros objetos ya estarían siendo vendidos por redes sociales. “Lo material no importa, pero así no se puede seguir”, cerró. En criollo: el límite ya se pasó hace rato.

