Un descuido que pudo costar muy caro. Ayer, cerca de las 02:45 de la mañana, las alarmas se encendieron en el barrio cuando el Centro de Monitoreo detectó una densa columna de humo saliendo de «El Pollo Dorado», el comercio ubicado sobre la Avenida Rivadavia al 2500.
Madrugada de acción Cuando el personal de la Comisaría Cuarta llegó al lugar, el local estaba cerrado al público, pero el humo que se filtraba por las persianas indicaba que algo andaba mal. Sin perder tiempo, se pidió ayuda a los Bomberos Voluntarios, quienes tuvieron que cortar el candado de una puerta lateral para poder entrar a combatir el fuego.
Una vez adentro, los brigadistas localizaron el foco ígneo en el sector de la cocina. Según se pudo confirmar tras sofocar las llamas, el incendio se generó porque quedó uno de los hornos encendidos. Esto hizo que varios objetos de plástico que estaban encima se derritieran y prendieran fuego, extendiendo las llamas hacia el cableado eléctrico del techo.
Final sin heridos El encargado del comercio llegó al lugar poco después y admitió el descuido: el horno se había quedado prendido al cerrar el local. Por suerte, gracias a que el alerta fue inmediato, el incidente no pasó a mayores y solo se registraron daños materiales, sin que ninguna persona resultara herida.
El operativo estuvo a cargo del personal de bomberos y supervisado por las autoridades de la Seccional Cuarta, quienes recordaron la importancia de chequear todos los artefactos eléctricos y a gas antes de bajar la persiana, especialmente en locales gastronómicos.

