La inflación de septiembre fue del 2,1% según informó este martes el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).
Los rubros que más aumentaron fueron justamente los que más afectan a la clase media: vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles, con una suba del 3,1%, impulsada por las tarifas de servicios públicos. También subieron alquileres y educación, dos pilares básicos del gasto familiar.
En cambio, el sector de restaurantes y hoteles apenas subió un 1,1%, lo que podría reflejar una fuerte caída del consumo: la gente simplemente sale menos o deja de hacerlo.

Con estos números, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) acumula un aumento del 22% en lo que va del año y del 31,8% interanual.
Según el informe, la división que más incidió en la variación mensual fue Alimentos y bebidas no alcohólicas, aunque en la Patagonia el rubro más fuerte fue Transporte.
A nivel de categorías, los precios regulados —como tarifas y combustibles— lideraron las subas con 2,6%, seguidos de los estacionales (2,2%) y el IPC núcleo (1,9%).
En resumen: la inflación se “modera” en los números del INDEC, pero la realidad marca otra cosa.
Las tarifas, los alquileres y los gastos fijos no paran de subir, y la clase media —otra vez— paga la factura del ajuste.

