El cerro Hermitte volvió a ser protagonista, pero no por una buena razón. Según el Informe de Asistencia en la Emergencia elaborado por el Servicio Geológico Minero Argentino (SEGEMAR), el movimiento de ladera registrado en enero no finalizó y el riesgo geológico sigue activo.
El documento fue elaborado a pedido del Municipio de Comodoro Rivadavia y de la Agencia Federal de Emergencias, con una evaluación actualizada al 22 de enero de 2026. La conclusión es clara: el fenómeno sigue en evolución y puede afectar directamente a zonas habitadas.
El informe analiza el deslizamiento ocurrido durante la madrugada del 19 de enero en la ladera sur del cerro Hermitte, un evento que impactó de lleno en los barrios Sismográfica, Los Tilos y Marquesado. Nada menor, nada aislado.
Un viejo conocido que volvió a activarse
Según el SEGEMAR, el deslizamiento corresponde a una reactivación del gran movimiento de 1969. Sí, algo que pasó hace más de medio siglo, pero que nunca dejó de estar latente.
La zona está compuesta por rocas sedimentarias débiles, con alto contenido de arcillas expansivas, materiales que pierden estabilidad con facilidad. En criollo: terreno frágil, sensible al agua y propenso a moverse cuando se dan ciertas condiciones.
Y esas condiciones, según el informe, están dadas.
Los Médanos, en la línea de riesgo
Uno de los puntos más sensibles del informe es la situación del barrio Los Médanos, ubicado inmediatamente al oeste del cuerpo principal del deslizamiento. Allí, los especialistas identificaron evidencias claras de inestabilidad cinemática activa.
Entre los indicadores detectados se menciona una escarpa semicircular, producto de un antiguo deslizamiento, y nuevas escarpas rectas y grietas que comprometerían un volumen aún mayor de material. Traducido: el suelo ya mostró señales de movimiento y podría hacerlo de nuevo.
El SEGEMAR advierte que este conjunto de señales configura un riesgo latente, ya que el proceso de remoción en masa continúa activo y podría reactivarse frente a nuevos desencadenantes.
Lluvias, agua y el combo que preocupa
El informe pone especial énfasis en lo que puede pasar durante la próxima temporada de lluvias, prevista entre marzo y abril. El agua, una vez más, aparece como el factor que puede terminar de empujar una situación ya delicada.
Además del riesgo de nuevos deslizamientos, el SEGEMAR alertó sobre un alto riesgo hidrogeológico. El material que se desplazó generó una cresta de compresión que obstruyó un cauce natural, provocando el embalsamiento de un arroyo.
Si ese embalse colapsa, existe la posibilidad de que se genere un flujo de detritos denso y de alta energía, capaz de avanzar aguas abajo y afectar viviendas. No es una hipótesis exagerada: es un escenario técnico contemplado en el informe.
Recomendaciones claras, decisiones urgentes
Frente a este panorama, el SEGEMAR fue directo y dejó una serie de recomendaciones técnicas que funcionan como hoja de ruta para la toma de decisiones.
Entre las principales, se destaca:
Declarar zona de exclusión y mantener la evacuación de los barrios Sismográfica, Los Tilos y Marquesado, con prohibición de futuros reasentamientos.
Avanzar con la evacuación preventiva del barrio Los Médanos, al menos hasta que finalice la temporada de lluvias y se ejecuten las obras de mitigación recomendadas.
Implementar una red de monitoreo geotécnico sistemático, con controles frecuentes de grietas en viviendas, calles y laderas.
Ejecutar de manera urgente obras de drenaje, para restituir la continuidad hidráulica y reducir la presión del agua en el subsuelo.
Además, el organismo fue contundente: cualquier retorno de familias a Los Médanos solo podría evaluarse de forma condicionada y progresiva, con monitoreo permanente, ya que la estabilidad a largo plazo no está garantizada.
Ciencia sobre la mesa, responsabilidad en la decisión
El SEGEMAR remarca que se trata de un proceso dinámico, todavía en evolución. Las recomendaciones técnicas no son una opinión ni una sugerencia liviana: son un soporte científico para la toma de decisiones.
La aplicación de estas medidas, aclara el informe, es responsabilidad del Municipio de Comodoro Rivadavia. La pelota está en la cancha política, pero el árbitro ya marcó la falta.

