La escena fue más o menos así, digna de meme de “esto no va a terminar bien”. Un llamado de una ciudadana alertó que algo estaba fuera de lugar en la panadería ubicada sobre calle Juan J. Paso. No era el aroma a pan caliente lo que llamaba la atención, sino una puerta abierta a una hora en la que ni el colectivo pasa.
Personal policial de la Comisaría Distrito Próspero Palazzo, dependiente de la Unidad Regional Comodoro Rivadavia, llegó al lugar y confirmó lo que nadie quiere encontrar a esa hora: comercio abierto sin dueños a la vista. Se procedió entonces al ingreso al local y al despeje de los sectores internos, ese recorrido silencioso que en las pelis siempre termina mal para alguien.
Y sí, terminó mal… para el que no debía estar ahí.
Robo en Panadería Paula: plata en mano y final cantado
Durante la verificación interna, los uniformados encontraron a un varón escondido en el sector del baño. No estaba lavándose las manos ni esperando turno: tenía sobres con dinero en efectivo en sus manos. Cuando se dio cuenta de que el juego se había terminado y que la Policía ya estaba adentro, hizo lo único que se le ocurrió: tirar la plata al piso.
Spoiler número dos: no funcionó.
La aprehensión fue inmediata. Nada de negociaciones, nada de “yo no fui”. En paralelo, se constató también la presencia de una computadora en el sector de la cocina, guardada prolijamente dentro de una mochila. Demasiada logística para alguien que “pasaba por ahí”.
Todo el procedimiento quedó bajo la órbita de la Dirección de Seguridad de la Policía del Chubut, que actuó según protocolo. Orden, rapidez y cero romanticismo delictivo.

