La noticia golpea fuerte. Sin ironías posibles. Un repartidor de Pedidos Ya con muerte cerebral es el saldo más duro de un nuevo siniestro vial en una esquina que ya tiene mala fama: Alsina y Dorrego.
El hecho ocurrió el sábado, poco después del mediodía. Pleno movimiento, horario de entregas, tránsito activo. En ese contexto, el trabajador de la aplicación fue embestido.
Tras el impacto, personal de emergencias lo asistió en el lugar y lo trasladó a un centro de salud. Allí quedó internado en estado crítico. Con el correr de las horas, se confirmó lo peor: muerte cerebral.
La información fue dada a conocer por ABC Diario.
Repartidor de Pedidos Ya con muerte cerebral: una esquina señalada
Alsina y Dorrego no es una intersección cualquiera. Vecinos vienen advirtiendo desde hace tiempo que se trata de un cruce peligroso, donde los siniestros viales se repiten.
Cada nuevo choque reabre el mismo comentario: “acá va a pasar algo grave”. Esta vez, pasó.
El repartidor de Pedidos Ya con muerte cerebral vuelve a poner en foco una problemática que no es nueva: la seguridad vial en sectores urbanos donde conviven autos, motos, bicicletas y peatones, muchas veces sin infraestructura acorde.
No se trata solo de una estadística más. Es una persona que estaba trabajando.
Qué se sabe del siniestro
El impacto se produjo el sábado al mediodía. Por razones que aún son materia de investigación, el trabajador fue atropellado en la intersección.
La automovilista involucrada fue sometida al test de alcoholemia. El resultado fue negativo.
Las actuaciones judiciales continúan para determinar la mecánica del hecho. Cómo fue la secuencia. Qué ocurrió exactamente en esos segundos previos al impacto.
Mientras tanto, el cuadro médico del repartidor es irreversible.
El repartidor de Pedidos Ya con muerte cerebral no es solo un titular impactante. Es una alerta roja sobre un punto crítico de la ciudad.
Las investigaciones seguirán su curso en el ámbito judicial. Pero la discusión social ya está en marcha.
En una ciudad donde el tránsito suele ser caótico y donde quienes trabajan en aplicaciones de reparto pasan horas expuestos en la calle, cada esquina conflictiva es una bomba de tiempo.

