A días del inicio de las sesiones extraordinarias, la reforma laboral entra en zona roja. La CGT busca postergar el tratamiento para después de febrero y acelera reuniones con senadores y gobernadores para intentar bloquear el proyecto del Gobierno.
En paralelo, el Frente de Sindicatos Unidos mete presión para que la central convoque a un paro el 11 de febrero, fecha prevista para el debate en el Senado, aunque la medida todavía no está confirmada.
El oficialismo, con apenas 21 bancas propias, necesita llegar a 37 votos y por eso intensificó la ronda de negociaciones con la UCR, el PRO y bloques provinciales. Desde el peronismo ya avisaron que votarán en contra y que no aceptarán modificaciones.
La CGT rechaza puntos clave de la reforma, como el nuevo esquema de indemnizaciones, los cambios en los convenios colectivos y la baja de aportes patronales, y advierte que el impacto fiscal superaría el 1,2% del PBI.
Con los votos en duda y la calle en tensión, febrero asoma como un mes caliente para el Gobierno y los sindicatos.
Fuente: C5N

