La reforma laboral sumó un nuevo capítulo en el debate local. Esta vez, la Cámara de Comercio levantó el pulgar… pero a medias.
Alan García, vocal de la entidad, expresó su respaldo a la iniciativa al considerar que introduce “algunos cambios positivos”. Sin embargo, dejó claro que el paquete no alcanza. “Todavía falta”, advirtió, marcando que para el sector empresario esto recién empieza.
Porque si algo quedó claro es que la reforma laboral no es vista como punto de llegada, sino como “la puntita para empezar a tirar”.
Reforma laboral: respaldo con condiciones
García sostuvo que uno de los ejes centrales debe ser “darle un marco de seguridad al empleador”. En otras palabras, reglas más claras y menos incertidumbre a la hora de contratar.
Según su mirada, el régimen laboral “estaba muy desactualizado”. Y en ese contexto, remarcó que la informalidad viene creciendo desde hace años.
La lectura es directa: si el sistema no acompaña la realidad económica, aparecen contratos en negro, changas eternas y relaciones laborales más frágiles que WiFi en tormenta patagónica.
Para el dirigente, la reforma laboral abre la puerta a revisar punto por punto qué se puede mejorar. Pero insiste en que no alcanza con lo ya aprobado.
Los cambios que sí celebran
Entre los aspectos que la Cámara destacó aparece la extensión del período de prueba.
Antes era de tres meses. Ahora pasó a seis u ocho, dependiendo del tamaño de la empresa.
Para el sector, eso amplía el margen para evaluar incorporaciones sin asumir de inmediato todos los costos estructurales de una relación laboral permanente.
También valoraron la posibilidad de adaptar la jornada laboral con mayor flexibilidad.
Flexibilidad. La palabra que más se repite en el discurso empresario y que, según plantean, permitiría ajustar dinámicas a contextos económicos cambiantes.
Crisis económica y costos en Comodoro
Ahora bien, García fue claro en algo: la reforma laboral por sí sola no va a salvar el barco.
“Lo fundamental es la actividad económica”, afirmó. Y el diagnóstico no es alentador.
“Hoy estamos en una situación muy delicada con una caída muy marcada a nivel país y particularmente en Comodoro”, advirtió.
Es decir, aunque cambien reglas laborales, si no hay movimiento económico, el impacto será limitado.
A eso se suma otro frente que preocupa: los costos.
“Hoy miramos con lupa la factura de luz y de gas. Hay que estar muy fino con el tema de los costos porque se han incrementado muchísimo”, señaló.
En una ciudad donde el viento ya encarece todo —desde la calefacción hasta la logística— el aumento de servicios se siente fuerte en la estructura comercial.
Lo que viene para la reforma laboral
El proyecto ahora espera su tratamiento en la Cámara de Diputados.
Desde la Cámara de Comercio anticipan que esperan que el debate continúe y que se profundicen los cambios.
El mensaje es claro: acompañan, pero quieren más.
Más seguridad jurídica.
Más flexibilidad.
Más herramientas para contratar.
Mientras tanto, el escenario económico sigue siendo el gran condicionante.
La reforma laboral puede ajustar engranajes, pero si el motor está frenado, el impacto será acotado.
En Comodoro, donde cada decisión económica se mide al centavo y cada factura se analiza como si fuera final de Mundial, el debate recién empieza.

