El cotitular de la Confederación General del Trabajo (CGT), Jorge Sola, cuestionó que la discusión sobre una eventual reforma laboral se esté desarrollando “entre trascendidos” y sin la participación de los dos actores centrales del mundo del trabajo: los empleadores productivos y los trabajadores.
En declaraciones a Radio Rivadavia, el dirigente afirmó que cualquier intento de avanzar “sin letra chica, sin consensos y sin los sectores afectados en la mesa, nace viciado”. Según Sola, el Gobierno “invierte el orden de prioridades”, y la reforma urgente debería ser la tributaria. “Bajen los impuestos, que para eso vino este gobierno”, lanzó.
Y en este marco, aseguró además que la CGT llegará “fortalecida y unida” al debate parlamentario y que el movimiento obrero “no solo está para resistir, sino también para aportar soluciones”.

Sola remarcó que no existe un proyecto formal presentado por el Ejecutivo y que lo que circula “son trascendidos” que el Gobierno “hace trascender y luego desmiente”. También cuestionó la falta de una mesa de consulta que incluya a los trabajadores y a los sectores productivos.
“Un banco, una aseguradora y la minería tienen realidades completamente distintas”, señaló, destacando que los convenios colectivos ya incorporaron modalidades como home office, trabajo remoto e inteligencia artificial.
Sola también apuntó que el primer cambio estructural debería ser impositivo: “Una pyme paga impuestos antes de contratar a un solo trabajador; así no hay inversión productiva”.
Finalmente, respondió a las críticas sobre los juicios laborales y defendió los aportes sindicales para afiliados, advirtiendo que cualquier intento de debilitarlos sería “inconstitucional”.

